Gigantic

mayo 14th, 2004

– Desde hace unos días me siento observado… Es extraño sí… Pero cuando miro de reojo la sensación desaparece… Me agacho para atarme el zapato después de vestirme en mi cuarto y al levantarme ya se ha ido… Me giro y lo vuelvo a notar… Es como si alguien se riera de mí… Pero miro y remiro y luego vuelvo a mirar… Y nada… Incluso me pareció escuchar una carcajada cuando la otra tarde me di un rodillazo contra una de las patas de la cama… Tengo un morado un poco feo desde entonces… Deberían hacer las camas acolchadas, pero incluso por las patas…

Cierta personita me dijo hace un tiempo que no era una mala idea dibujar una sonrisa en un papel y colgarlo en la pared de la habitación para verlo justo cuando abres los ojos al levantarte… Que eso, casi inconscientemente, te ayuda a empezar el día con mejor pie… A no querer ahogarte de nuevo entre las sabanas y salir a la superficie a ver como se cuela la mañana por la persiana…
Días después, cuando volvía de dar un paseo para olvidar alguna de mis tonterías habituales, me encontré un cartel que me recordó inmediatamente aquella receta mágica… No os voy a mentir, me costó lo mío descolgarlo, no porque estuviera bien pegado a la pared o demasiado alto, sino porque no quería ser inspeccionado por la mirada de curiosos o alguna maruja al acecho desde su balcón… Ya me conocéis… :$

No es fácil encontrar sonrisas… Y mucho menos en la calle y gratuitas… Se llevan más los bocinazos y las cacas de perro… Pero lo cierto es que desde ese día me regalan sonrisas allá donde voy, y cuando las tonterías vuelven, las mitigo con algo de ironía… Y mi nuevo cuarto me recibe con una enorme risotada del País de los Sueños…

Así no podrán seguir diciendo de mí que haya perdido la sonrisa… Sólo la tengo escondida… Allí… Esperando…

Winterlong

mayo 11th, 2004

[El telón azulado se alza lentamente con un ligero chirrido… Su engranaje ha estado bastante tiempo sin moverse y está pidiendo a gritos algo de grasa… A la vista de los asistentes aparece poco a poco un nuevo decorado que sirve de bienvenida al público que ha recordado que aquí hasta no hace mucho, había una función que representarse noche tras noche…
En uno de los laterales, una chica agazapada da los últimos retoques con un pincel fino a uno de los peces que aparecen en el nuevo telón de fondo… El pincelito recorre ungido en pintura anaranjada la aleta del pececillo ante la concienzuda mirada de la chica, que no deja escapar ni un solo detalle… De pronto, desde el lateral opuesto asoma una mano que chasquea los dedos… La chica advierte inmediatamente que está a la vista del público de la sala y tras sostener el pincel entre los dientes para tener las manos libres y recoger apresuradamente la lata de pintura, desaparece rápidamente por las escalerillas hacia las bambalinas…

Al instante, el protagonista salta a escena enfundado en un disfraz de oso… El pelaje no es excesivo pero la sensación de calor que transmite hace pensar que la función no será demasiado larga si no se quiere temer por la salud del protagonista, que lleva pintada la punta de la nariz con betún… El actor principal saluda con la mano a los asistentes y da inicio a representación…]

– Nunca me había sentido tan identificado con un oso como estos días… He estado hibernando durante varias semanas… Durmiendo poco, eso sí… Porque las noches me han deparado momentos maravillosos en compañía de algunos de vosotros… Pero al fin ha llegado el momento de dejar la gruta y empezar a acostumbrar los ojos a la luz del sol…
Un invierno particular que ha durado unos cuantos meses… Llega un momento en nuestras vidas en que todos mudamos de piel como serpientes… Y en este tiempo lejos del escenario han pasado cosas que han marcado mi nueva vida… Nuevas paredes, nuevos amigos, nuevas ilusiones… También pequeñas desolaciones, pero si no os hablo de las cosas buenas tampoco voy a hacerlo de las malas… Ya habrá tiempo para todo eso… Porque aunque todavía tengo el corazón latiendo a un ritmo moribundo, como los osos en hibernación, poco a poco espero que irá recuperándose y que todo volverá a fluir como en los sueños… Por senderos desconocidos llenos de magia… Y este teatrillo será testigo de ello… Le debo demasiadas cosas…

Mil gracias a todos los que me habéis ofrecido vuestro apoyo y vuestra compañía durante esta ausencia… Sabéis que os he echado de menos a todos y espero seguir contando con vosotros por mucho tiempo… Lo mejor está aún por llegar, estoy convencido…

[El protagonista se detiene un instante y esboza una sonrisa… Luego grita con entusiasmo…]

– Y ahora… Una ronda de miel para todos… Invita la casa… :)

[Y sobre el escenario aparece de nuevo la chica empujando una carretilla llena de tarritos de miel que el protagonista empieza a repartir entre los asistentes… Los pobres no pueden ni imaginar que deberán comérsela sin cuchara… Pero aun así nadie quiere perder la ocasión de saborearla y rápidamente abren los tarros y embadurnan sus dedos con el dorado manjar… Los hilos de miel que gotean forman cortinas de brillantes lágrimas anudadas entre sonrisas de complicidad…]

Harvest Moon

mayo 5th, 2004

– …Y es sabido desde aquella noche que cuando la Luna vio de nuevo las estrellas colgantes retiró su manto plateado del cielo y se dejó cubrir por la oscuridad, sabedora de que su luz no podía competir con la de mil ilusiones mecidas por la brisa…

He vuelto… Gracias por la paciencia… Empecemos de nuevo…

My My, Hey Hey (Out of the Blue)

abril 5th, 2004

My my, hey hey
Rock and roll is here to stay
It’s better to burn out
Than to fade away
My my, hey hey.

Out of the blue and into the black
They give you this, but you pay for that
And once you’re gone, you can never come back
When you’re out of the blue and into the black.

The king is gone but he’s not forgotten
This is the story of a Johnny Rotten
It’s better to burn out than it is to rust
The king is gone but he’s not forgotten.

Hey hey, my my
Rock and roll can never die
There’s more to the picture
Than meets the eye.
Hey hey, my my.

Heartbreak Hotel

abril 2nd, 2004

– Ahora que nadie me ve, sueño entre realidades imposibles…

[El taxi me deja en la misma puerta… Dejo caer las monedas en la sudorosa mano del taxista antes de abrir la puerta y pongo un pie en la acera… La noche ha teñido el cielo de negro sin avisar y llueve… Pero siempre he adorado la lluvia, y no me importa lo más mínimo que me cale hasta los huesos mientras me encamino hacia la entrada del hotel… La campana de los pantalones se moja en el primer charco que piso sin darme cuenta… Las botas blancas quedan cubiertas de agua sucia y algo de barro al instante… Tampoco eso me preocupa ya…

Al entrar en la recepción una sensación de calor me asalta tras el tintineo de la puerta… La estancia es bastante grande y la iluminación amarillenta con tonos suaves… La alfombra roja que conduce hasta la mesa de la recepción está llena de manchurrones aquí y allá… Me retiro la corta capa de lentejuelas que cubre mis hombros y me dirijo al recepcionista, que espera con una amplia sonrisa y las manos apoyadas sobre la gran mesa de madera oscura…]

– Buenas noches… Una habitación por favor… – le digo…

– ¿Va a estar con nosotros varias noches el señor? – pregunta el recepcionista…

– Me temo que sí… – respondo…

[El recepcionista se gira hacia el casillero y recoge una de las llaves colgadas en él…]

– Habitación 44, señor…

[El chico señala el ascensor situado a unos metros frente al mostrador y franqueado por dos palmeras resecas… Me meto en él solo, inmerso en mis propias tonterías y pulso el botón… La puerta se cierra fríamente y empiezo a subir… El hilo musical parece escogido especialmente para la ocasión… Es su canción… La primera… Los flecos de las mangas, tan blancos como la cazadora de la que cuelgan, parecen bailar al son de la melodía… Uno de los fluorescentes está a punto de fundirse completamente y parpadea una y otra vez… Se oye un zumbido al hacerlo en cada ocasión… El ascenso se hace eterno por momentos… Como si pensar demasiado hiciera que las cosas sucedieran más lentamente y la densidad del aire se hiciera tan pesada como la carga de mi corazón… ¿Por qué todo es tan complicado y los sueños tan inalcanzables? Me miro al espejo y entonces vuelvo a recaer y bajar de mi utópica nube… Es demasiado evidente que no podía quererte…
Luego la puerta se abre y empiezo a vagar por el pasillo de la cuarta planta del Hotel de los Corazones Rotos en busca de mi habitación…

Porque una vez amé a alguien… Y ese alguien desapareció, desgarrándome muy adentro con su adiós… Y cuando creí que lo que el tiempo se empeñaba en cubrir entre hojas secas de otoño debía quedar definitivamente atrás y albergaba algo de esperanza porque a mi vida llegara aquello que tantas veces había ansiado, todo vuelve a hacerse añicos de nuevo… E intento convencerme de que no podía ser… Y pongo todas las excusas que tengo en los bolsillos para reafirmarme… Porque aunque duele demasiado admitirlo, seguramente debía estar escrito así en alguna parte de algún destino que aún no conozco… “El protagonista se queda solo en escena…”

Ella era la gota de lluvia más preciosa en mi cristal… La Marilyn de este Elvis iluso y desencantado… Compartir un pedazo de noche con ella era como contemplar unos fuegos artificiales sin fin… Junto a ella todo era nuevo… Tempestad y calma… La droga perfecta… Un continuo despiste… Secretos y sorpresas… La sonrisa más dulce… La actriz de aquella película… Un batido de cafetería… Mil canciones… Un sueño…

Pero no puede serlo… Sólo podemos ser buenos amigos… Los mejores amigos del mundo, tal vez… Las dos almas gemelas más perfectas que puedan encontrarse, quizás… Y aun así nunca podremos estar juntos… Es imposible… Porque el dolor sería demasiado punzante al ver sus ojos y la tristeza demasiado asfixiante al besarla… Y con el tiempo, muy probablemente, ella se olvidará de mí… Poco a poco… Como ya me ocurrió aquella primera vez, muchos años atrás… Y entonces esa dulce sonrisa al teléfono pasará a convertirse en el sonido más cortante y dañino cuando la escuche envuelto en soledad… La misma que me está matando…

La puerta de la habitación tiene un 44 con números pintados en barniz dorado algo desgastados… El tornillo que sujeta el segundo cuatro por la parte inferior parece haberse caído, y puede balancearse jugueteando con el dedo si se tiene humor para hacerlo… Yo soy incapaz tan siquiera de intentarlo… Abro la puerta, entro en la habitación y me tumbo dejándome caer sobre la cama… Ahora sólo quiero dormir… Dormir y volver a olvidar ideas locas… Y darme cuenta de una vez de que esto no está hecho para mí… Aquí, donde se retira uno a olvidar aquellos amores imposibles… Aquellos que son los que más hieren cuando se acaban, si es que alguna vez tuvieron un inicio…
El desconsuelo quema demasiado adentro… Y yo ardo con facilidad… Esperando que la próxima vez que me atreva a cruzar alguna palabra con ella no me deje con el sabor del jarabe más amargo…

La ciudad ya duerme a estas horas y la lluvia continúa cayendo mientras la luz del neón de un anuncio cercano se cuela por la ventana… La vista es preciosa y deja ver todo un mundo ahí afuera que me pide a gritos que patee a la tristeza y haga algo por mí mismo de una vez… Pero soy incapaz de entender sus palabras… En la cornisa un gato de pelo corto manchado de negro y blanco juguetea con otro de largo pelaje grisáceo… Les miro y sonrío… Una vez fueron parte también de un deseo imposible…
Y sé que mañana volveré a despertar con esa sensación que deja la somnolencia cuando crees que has tenido un sueño en la punta de los dedos y aunque ni siquiera pudiste acariciarlo, no era el que iba destinado a ti… Y aun así sabes que no podrás quitártelo de la cabeza jamás…

Asking for it

marzo 11th, 2004

– …Y cuentan que entonces se dirigió al Pantano de los Sollozos, más allá de las Rocas Que Gritan, pasado el Monte de los Condenados… Donde la tristeza y la soledad danzan juntas rebozadas en fango… Allí, bajo una enorme roca cerca del riachuelo que regaba todo el lodazal aguardaba el Rey de las Ciénagas Desoladas… Fumaba de una pipa de formas enrevesadas y el humo que se escapaba de ella describía órbitas de incalculable trayectoria… Sus ojos desmesuradamente enormes y brillantes las seguían meticulosamente… Entonces él se atusó el pelo y se adecentó la camisa… Y preguntó… “Oh, Gran Rey de las Ciénagas Desoladas… Decidme vuestra noble merced… ¿Sois vos el conocedor del secreto?”… El rey entorno los ojos y dejó disipar una nueva bocanada de humo que se unió a la neblina sempiterna del pantano… “Guardo ciertos secretos, en verdad… ¿Cuál de ellos deseáis conocer?”, replicó el monarca envuelto en una túnica de harapos sumergida en lodo… “Decidme sólo el que anhelo saber… ¿Dónde habita la Esperanza?”… El monarca separó la pipa de sus labios y contestó… “No puedo desvelaros ese secreto joven viajero, pues lo desconozco… Pero quizás el Rey de las Frías Lágrimas pueda revelaros lo que ansiáis…”

Y el joven se sumergió en las Aguas del Silencio… Dando brazadas a través de las Simas del Desconsuelo… Esquivando las fauces de los Oscuros Que Muerden… Con los pulmones a punto de estallar… Y en medio de la oscuridad del abismo, una enorme burbuja acogía al Rey de las Frías Lágrimas… Jugueteaba con estrellas de mar con cuatro de sus brazos mientras que con los otros cuatro tocaba una lira… La melodía sonaba de forma delicada… El joven se introdujo en la burbuja y se secó la cara con su camisa… Respiró hondamente durante unos instantes y luego se dirigió al monarca… “Oh, grande entre los grandes, Rey de lo Sumergido… ¿Conocéis vos el secreto?” La piel translúcida del Rey de las Frías Lágrimas brilló con un destello amarillento por un instante y su mirada de ojos penetrantes se concentro en el visitante… Entonces contestó… “Tengo muchos secretos en mi haber… El de los Deseos Hechos Añicos, el de los Infinitos Sueños Ahogados… Decidme, extraño… ¿Cuál de ellos es el que queréis conocer?” El joven replicó… “Oh Gran Rey… ¿Dónde se va la Esperanza que se pierde?” El monarca humedeció sus ojos con el agua de una jarra de plata fina abrió sus branquias… Un reflejo cruzó el coral blanquecino de su corona… El rey replicó con voz profunda… “Lamento deciros, joven viajero, que ese secreto no está en mi poder… Pero puede que la Reina de las Hadas Marchitas sepa algo al respecto…”

Y el joven se encaminó hacia el Bosque Ululante… Mas allá de las Tierras de Hilo de Oro… Cerca de la Fuente de las Nubes Cantarinas… Donde las mentiras cortan como un vendaval en invierno… Donde el miedo crepita entre las Ramas Que Arañan Al Pasar… En el hueco de un enorme tronco seco se erigía un pequeño trono hecho de ramas secas trenzadas y resina de encina… Sentada en él aguardaba la Reina de las Hadas Marchitas y en el suelo, sentado a su vera, un duende mascaba hojas del té más amargo mientras se rascaba la cabeza… El joven expulsó las ramas prendidas en su ropa y se dirigió entonces a su Majestad Alada… “Oh, Gran Reina de las Hadas Marchitas… Decidme vuestra ilustre merced… ¿Sois vos la conocedora del secreto?”… La reina sonrió delicadamente con cierta picardía y lamió el palo de un nogal ungido en miel… Luego se dirigió a su invitado… “Conozco muchos secretos… El del sabor de la miel de las mil flores… El de porque el rocío cae sobre la menta fresca… Dime extranjero… ¿Cuál es el secreto que deseáis poseer?”… El joven dirigió su mirada al duende que observaba detenidamente el vuelo de una libélula y contemplo por un instante la luz de la incipiente Luna colándose entre las copas sin hojas de los más altos árboles… Luego contestó… “Necesito saber donde encontrar la Esperanza Perdida… ¿Sabéis vos, oh Reina de las reinas, dónde puede estar?”. La Reina de las Hadas Marchitas suspiró y reconoció resignada… “No conozco el secreto que me pedís y desconozco quien puede confesároslo…”, dijo… “Me temo que largo es el camino para encontrarla… Pero toda gran travesía empieza con un pequeño paso… Quizás ese secreto os sea de ayuda para encontrarla…”
El muchacho desesperado replicó entonces… “¿Qué viaje debe emprenderse cuando la tenemos tan cerca como dentro de cada uno de nosotros y no la encontramos?”

Y cuentan que el joven se dirigió entonces a su hogar… Y subió a un desván casi vacío… Y se sentó en una caja de cartón olvidada sobre un escenario… Y contó la historia de quien buscó algo de esperanza y no la encontró… Entonces abrió una galleta china de la suerte…

Y un mensaje en su interior, escrito en italiano, le hizo sonreír irónicamente…

Menos mal que iba a ser un buen día… :(

I Bleed

marzo 5th, 2004

[…Y los pasos se acercan precipitadamente… Algunos de ellos parecen corretear e incluso dar saltos entre cantarinas risas… La luz se cuela por las rendijas del armario intermitentemente, ante los nerviosos ojos de un protagonista que acaba de despertar de su impuesto letargo en su interior y que trata de atisbar dónde se encuentra…
La fiesta afuera es impresionante… Los pequeños disfrazados de murciélagos celebran entre risas el éxito de su misión mientras saborean el ponche de una gran fuente y bailan alocadamente dando vueltas sobre sí mismos… Algunos de ellos se entretienen metiendo finas varillas de palo entre las ranuras del viejo armario, intentando tocar con ellas a un protagonista que las esquiva y rompe como puede… Aunque pueda parecerlo, no se trata de ninguna clase de tortura, es sólo un intento de transmitir su felicidad al cautivo…

Y así la celebración parece durar horas y horas… Y se eterniza durante días y noches… Hasta que una noche como esta, un pequeño chasquido metálico despierta al protagonista… Unos pasos presurosos se alejan por unas escaleras cercanas y se pierden en la distancia… El protagonista, algo extrañado por lo sucedido, acerca la vista a una de las aberturas que ha utilizado durante este tiempo para percibir lo ocurrido, pero la oscuridad de la sala se lo impide… Al apoyar su mano a la puerta del armario, ésta se abre… Y el aire limpio atrapa al protagonista al fin… Y entonces el cautivo sale de su pequeña prisión…

Al principio le cuesta habituar sus ojos a la negrura de la estancia, y algo temeroso y anquilosado por la inactividad de este tiempo, avanza con las manos hacia delante para ir palpando a su alrededor y dando pequeños pasos a tientas… Uno de ellos acciona un interruptor en el suelo… Y de repente se enciende una lámpara de papel y una luz amarillenta invade la sala… El protagonista se detiene durante un instante y observa a su alrededor…

El nuevo escenario es mucho más grande que el anterior… Las tablas están exquisitamente barnizadas y el color de la madera aún es claro y sin manchas ni muescas… La iluminación está mucho más cuidada y la tela de los cortinajes tiene un cierto tono dorado, en consonancia con el color de las paredes… El techo es algo más bajo y los cables están mejor distribuidos que el laberíntico caos en que se había convertido el anterior hogar del actor principal… Incluso hay una tetera lista para ser utilizada en cualquier momento…
En uno de los rincones de la estancia se acumulan un centenar de cajas entreabiertas con miles de cosas de lo más variopintas asomando… El protagonista se sienta sobre una de ellas y empieza su función ante una audiencia inexistente…]

– Durante estos días de destierro que llevo han pasado muchas cosas… He recuperado amigos… He mudado de piel como una serpiente… Me han sorprendido… Me he resquebrajado por dentro… Todo demasiado largo de explicar… Y algunas cosas demasiado confusas para ser contadas con algo de cordura… Todo ha pasado ya… Un nuevo escenario, una nueva vida… Pero un mismo actor… El que se ha subido al escenario alguna que otra noche… El que sonríe y hunde la mirada en el suelo… El que se embelesa con el baile de unas cortinas… O el sonido de la lluvia cayendo sobre una barandilla…
Muchos se han empeñado en convertir este cambio de mi vida en una gran celebración, en especial los más allegados, pero yo no puedo sentirla como tal… Y me apena que no puedan entender que no puedo forzar una sonrisa para complacerles…

A veces me siento una pulga funambulista balanceándose sobre un hilo y a la que todo el mundo aplaude al acabar su número…

…Pero soy humano… Y tengo un corazón… Y cuando lo pinchan sangro…

There is a light that never goes out

febrero 27th, 2004

[TRAC TRAC… TRAC TRAC… El traqueteo parece no tener fin… Una y otra vez su cabeza topa con uno de los laterales del armario que se ha convertido en su pequeño hogar durante lo que le ha parecido una eternidad… Cuando empieza a despertar de su profundo sueño puede percibir como unos pequeños pasos aún le llevan hacia su destino… El protagonista intenta acercarse a un resquicio de la madera para poder reconocer el lugar en el que se encuentra pero un abrupto movimiento de sus porteadores provoca que estrelle su nariz contra la pared delantera y con la fuerza del estrépito, lo haga a continuación con la trasera…]

– OUCH!!!

[El protagonista se lleva las manos a la nariz inmediatamente y no puede evitar dejar escapar un alarido de dolor que es contestado por sus raptores con un buen puñado de risillas malévolas… Sin detenerse a comprobar el estado de su cautivo, siguen presurosos hacia su desconocido destino… El protagonista pierde la noción del tiempo de nuevo… Con los ojos entreabiertos y medio mareado por el dolor y la falta de aire que respirar, sólo puede percibir la intensa luz del día que se cuela por la abertura del armario en el que está encerrado… Y todo vuelve a fundirse en negro…

El actor despierta de nuevo… No sabe cuanto ha permanecido en el limbo o algún lugar demasiado cercano a él… Sólo nota que un nuevo coscorrón le ha devuelto a la conciencia y que tiene la cabeza como si unos nativos la hubieran utilizado para dar lecciones de suahili por tam tam a distancia…
La situación no ha cambiado mucho… Sus captores le balancean como si fuera la carga en lo alto de un camello y sólo la luz intensa del exterior penetra por las ranuras del mueble… De pronto un estruendo resuena en el interior y tras un brusco bandazo todo queda al fin en quietud… El protagonista se apresura a acercarse a una de las rendijas pero sólo llega a distinguir una alas negras y unos pies pequeños alejándose entre risas maliciosas… Luego la luz se apaga… Todo queda en silencio…

Y entonces el protagonista se acurruca en un rincón de su prisión… Tiritando de un frío que no existe… Con esa clase de tiritar que da el miedo a perder algo que se quiere…]

The Last Song

febrero 19th, 2004

[Los primeros rayos de un nuevo día alcanzan el borde del escenario sin dificultad mientras los barrotes de las pequeñas ventanas se proyectan en el patio de butacas… Un maullido se escucha a lo lejos, en un teatrillo muerto y totalmente desierto… Al poco un hocico negruzco asoma entre los pliegues del telón olisqueando con cautela… Poco a poco Trevor se decide a salir al escenario y la luz que se cuela al interior de la sala no puede por más que lo intente aclarar la negrura de su pelo… Tras unos pasos dados con la elegancia que sólo los gatos saben dar, se detiene para lamer su pata derecha y volver a alzar la nariz para captar algún atisbo de suculento desayuno… No muy lejos de donde se encuentra, algo parece llamar su atención… Receloso y con la pereza que siempre ha atesorado, Trevor avanza hacia su desconocido objeto de deseo…

Al llegar, el gato olisquea el papel amarillento y doblado varias veces… A continuación lo despliega con las patas, ayudándose del hocico y la frente no sin cierta dificultad, ya que las patitas de gato no son muy dadas a tratar con dobleces de papel… Si fuera así sería normal ver a gatos trabajando en oficinas de correos o en exhibiciones de origami en Japón… :) Pero no es el caso… Y una vez al descubierto, Trevor empieza a leer la nota que en ese papel está escrita…]

“Hacía ya algún tiempo que llevaba pensando en estas cosas… En si sería aquella la última vez que recaería en la tabla oscura que cubría la barra de las cortinas del comedor… O me fijaría en la baldosa rota del lavabo… O en la curva que hacía el conducto de la calefacción en la esquina de la habitación… Pero cuando la cuenta atrás está dada ya sólo puedes pensar en ese tipo de cosas… Y esa última vez es esta noche… Porque mientras escribo estas líneas el tiempo se acaba, y ya no habrá más ocasiones para hacerlo…

Cuando leáis esta nota ya será demasiado tarde… Me habrán secuestrado… Se habrán llevado mi corazón a otro sitio que por el momento no es mi casa, aunque unos papeles se empeñen en decir lo contrario… Quizás con el tiempo llegue a serlo… Pero por ahora no lo es…

Y en esta noche sentimientos de emoción y pizcas de ilusión efímera se entremezclan con la más amarga de las tristezas… Todo es abatimiento y nostalgia… Los armarios medio vacíos y con las puertas abiertas, totalmente saqueados… Las estanterías desiertas… Los cuadros de las paredes descolgados… Un panorama desolador… Si la tristeza pudiera verse con los ojos, creo que no sería muy diferente a esta visión que tengo… Duele mirar alrededor… Y ni siquiera mi voz suena igual en este cuarto casi vacío… Hay un extraño eco en ella…

Remuevo la taza de té (curiosamente quedaba una última bolsita)… Esta vez he puesto dos cucharadas de azúcar, aunque no parecen ser suficientes para endulzar una noche de despedidas como esta… Y entonces miro atrás… Y empiezo a recordar… Los botecitos de plástico de colonia con mis inventos y fórmulas secretas, compuestas por cualquier líquido que estuviera a mano en la cocina y que acababan en reposo en el lavadero… El día que tiré la botella de litro de Coca-Cola por el balcón y casi acabo con un pobre viejecillo que pasaba por debajo… Mi hermano escondiendo el biberón en el hueco del brazo del sofá para que mi padre no descubriera que aún lo utilizaba… Ir subido sobre los pies de mi madre para cruzar el pasillo cuando ya me iba a dormir… Las paredes pintadas con Plastidecor… Siempre supe que tenía algo de artista dentro… Es una lástima que mi madre no lo entendiera así y se mosqueara al ver mis creaciones… Momentos que he vivido en este que ha sido mi hogar hasta esta noche… Una noche que por una vez me hubiera gustado que no hubiera llegado nunca…

Me mudo a una preciosa jaula con barrotes dorados, donde tendré más espacio para revolotear y cantar sin molestar a nadie, pero mi corazón se habrá quedado para siempre en la casa que me vio crecer y dar mis primero pasos… En este mismo suelo que ahora piso con mis botas viejas… Porque no hay caja que sea capaz de trasladar toda una vida de recuerdos a otro lugar…

Y esta noche, en penumbra, estas paredes habrán vuelto a escuchar un disco… Ese que tantas veces han tenido que aguantar ellas y los vecinos… Y al acabar éste, una última canción… Y esa habrá sido la última canción…

Dulces sueños…

iscariot”

[Trevor se frota la nariz con la pata izquierda y tras probar el sabor de la nota con un lengüetazo precavido, da media vuelta para desaparecer entre bambalinas…]

Vanishing

febrero 16th, 2004

– …Y todo es demasiado extraño allí… Todo funciona con botones que hasta ahora no había pulsado nunca… Todo es frío… Y demasiado limpio y ordenado… Como en las casas que salen en los catálogos de muebles… Y el Sol entra por todas partes… Y todo es demasiado silencioso…

[De pronto el discurso del protagonista se ve interrumpido por la irrupción de unos inesperados invitados… Cuatro figuras de pequeña estatura saltan a escena y con gesto amenazador rodean al sorprendido actor principal… Un extraño brillo en sus ojos augura no muy buenas intenciones… Sus alas negras como el resto del disfraz que visten, confirman que se trata de cuatro pequeños vampirillos con un maquiavélico plan… Uno de ellos sin que se dé cuenta el protagonista de la función, saca un bastón de mango curvado que llevaba a la espalda y asesta un golpe en la cabeza al actor, que cae en redondo… Algunos de los asistentes se levantan de sus butacas asombrados por el espectáculo que están presenciando y con la intención de ayudar al abatido anfitrión, pero al instante recaen en que alguien se ha dedicado a atar sus tobillos a las patas de las butacas o ha pegado las suelas de sus zapatos al suelo con cola… Sólo pueden ser espectadores de excepción de lo que acontece a continuación…

Los cuatro murciélagos acercan un armario de tamaño considerable al centro del escenario empujándolo forzadamente… Luego abren la puerta con una pequeña llave que uno de ellos lleva colgada de una cadena plateada… La puerta se abre con un chirrío escalofriante, como el silencio que reina en ese momento en toda la sala… Los mocosos prenden entonces al protagonista, aún inconsciente en el suelo, y no sin dificultad, logran arrastrarlo hasta llevarlo cerca del armario para posteriormente introducirlo en él. Un par de los malévolos niños se suben uno encima del otro formando una torre para retirar la cabeza del protagonista hacia atrás y así poder cerrar la puerta… El murciélago poseedor de la llave se apresura entonces a introducirla en la cerradura y tras el tintineo, las cuatro figuras sonríen y se felicitan por el éxito de su misión… Aprovechan el momento para sembrar el patio de butacas de risotadas y mofas al ver los esfuerzos del público por liberarse de sus ataduras y seguidamente dos de ellos se cuelgan de uno de los bordes superiores del armario para hacerlo vacilar. El armario cae, pero es recogido por el otro par de murciélagos que perfectamente sincronizados lo esperaban… Los otros dos murciélagos recogen el armario por el lado opuesto y lo alzan para acarrearlo entre los cuatro… Luego desaparecen sin dejar rastro tras el telón de fondo…

El escenario queda vacío…]

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