Beautiful Child II
-Ahora que ese momento está más lejos que nunca, o al menos más de lo estaba hace un tiempo, he empezado a darle vueltas a cómo seré como padre. La verdad es que la idea lleva rondándome un tiempo, pero todo se disparó algo más cuando vi un vídeo-regalo que le hizo la hermana de I. por su cumpleaños, en el que salía su sobrina cantándole el cumpleaños feliz. Es una niña la mar de graciosa y el vídeo es de lo más bonito que he visto en mucho tiempo… Tienen mucha suerte tanto mi amigo como su hermana… :)
El caso es que, sin tener ningún concepto en el que basarme, sé que algún día voy a ser un buen padre. Quizás porque en mi infancia he sido feliz con los padres y el hermano que me «tocaron», aunque siempre me hubiera gustado que mi padre estuviera algo más cercano a nosotros. Esa buena experiencia, a esas edades, tiene que dejar un poso para el futuro. Al menos, mi palmera me ha argumentado varias veces que lo que sucede durante la infancia, las relaciones que tenemos, tienden a marcar la personalidad y la forma de relacionarnos que tenemos de mayores. Yo en ese sentido estoy muy contento y doy gracias por ello.
La cuestión de los niños nunca puede programarse; hay muchos factores que pueden influir en la familia que vas a fundar. Pero a mí siempre me ha atraído la idea de tener un par de niños/as (no tengo ninguna predilección, por supuesto -serían, fueran lo que fueran, los más guapos/as del mundo siendo míos, está claro-). Además me gustaría que no tuvieran mucha diferencia de edad entre ellos. Mi hermano y yo nos llevamos cinco años y la verdad es que creo que es el límite al que me gustaría llegar. De esa forma es más fácil que compartan gustos e intereses, que crezcan juntos y que se ayuden, como lo hicimos nosotros. Aunque como decía, en todo esto ni hay programaciones ni hay sólo una opinión. Hay que ver lo que piensa la otra parte con la que compartiría la tarea de ser padres… Pero por ahora, como estoy yo sólo, no tengo con quien polemizar y acepto estas teorizaciones del futuro como si fueran mi particular cuento de la lechera.
¿Y qué me gustaría que quedara de mí en mis niños? Es difícil. Para empezar me gustaría que fueran tan curiosos como su padre. Que siempre quieran aprender. Que nunca se aburran. Luego, que sean honestos y nobles, aunque a veces duela cómo se comporten las personas con gente con esa sensibilidad. Que sean protectores, pero hasta cierto punto, que sé que demasiado es malo… También que fueran creativos: que pinten, que escriban, que toquen un instrumento, lo que sea… Que amen la música como la amo yo… Lo de Batman, de momento, lo dejaremos aparte… :)
Si es un chico, que tenga mis huesos anchos, ¡como los carballos! ¡No queremos tirillas en la familia! :) Si es chica, que tenga la bondad de su abuela… Pienso mucho en eso… En que me queda poca familia que puedan conocer si algún día llego a tenerlos… Es un poco triste… Por eso tengo que suplir esa carencia siendo el mejor padre del mundo… Y contarles cómo eran todas esas personas que ya no estarán allí para recibirles… :)
Pero si hay algo que me gustaría que tuvieran, serían mis ojos. Creo que definen mucho como soy, y es la herencia de la parte de mi familia a la que estoy más arraigado. Aunque si la madre los llega a tener más bonitos, le cederé el sitio con todas mis alabanzas. :)
Habrá que esperar. Mucho, me temo. Pero es bonito pensar en estas cosas… Algún día… Tener unos niños bonitos… Como su padre… Y como su madre, claro… Va a ser genial… :)
You Lookin’ At Me Lookin’ At You
-Todos somos especiales. Creo que no descubro nada nuevo… Pero no empecéis a pecar de inmodestia. Realmente lo somos sin haberlo escogido. Desde el momento en que salimos del interior de nuestras madres, el juego de cómo seremos físicamente acaba y empieza el de cómo nos adaptaremos, como nos comportaremos en este mundo hostil tan nuevo…
Cada uno de nosotros no es más que el compendio de años y años de evolución… De genética modificada siglo tras siglo… De la sangre de los abuelos de nuestros abuelos que finalmente acaba en nuestro torrente sanguíneo…
De mi madre conservo sus ojos, sus temores y su nerviosismo oculto… Creo que los ojos es lo más bonito que tengo, así que me siento afortunado, aunque los de mi abuela eran más bonitos aún… Con el tiempo he ido batallando por vencer esos otros dos lastres heredados y creo que ahora soy más valiente, que me atrevo a las cosas y soy más decidido… Las ansias por conocer me vienen de mi abuelo; mi madre me contaba que siempre estaba leyendo libros, y que no había nadie igual para preparar injertos en los árboles, o que era capaz de plantar cualquier cosa y conseguir que creciera, por muy mala que fuera la tierra… La agudeza mental y el humor son de mi padre; esa sorna que a veces dejo salir, aunque soy más bien reservado, como mi madre… La fuerza es sin duda de mi abuela; no he conocido nunca una persona con más fortaleza que ella… Y yo ahora estoy descubriendo esa faceta en mí… La generosidad y la nobleza son de las dos ramas de mi familia, aunque más notables por la parte de mi madre… El pelo negro y recio son de mi abuelo… Como su barbilla y sus labios… Como los huesos anchos y la corpulencia… Mi madre me contaba que se vanagloriaba de las piernas que tenía y les decía a sus hijas que debían conseguir unas como las suyas… Es una pena que no llegara a conocerle… Me hubiera encantado… :) Mi madre y mi abuela siempre decían que estaría muy orgulloso del nieto que tenía y de lo listo que había salido… Y aunque no haya habido ocasión, yo le venero como si lo hubiera hecho… :)
Las orejas grandes me vienen de mi otro abuelo. Qué le vamos a hacer… Supongo que disfruto mejor de la música con ellas… :) A él le tuve durante unos años, aunque no tuve mucho contacto… Pero era un buen hombre… :)
Lo único que no he sido capaz de saber es de quién he sacado las manos y la suavidad de la piel… Mi abuela decía que las tenía de pianista, que eran bonitas y suaves… Yo recuerdo que su piel también era muy suave… Incluso el fatídico día en que nos dejó, seguí acariciando su piel y notaba ese tacto satinado…
Lo mío no creo que venga por ella… Quizás sea por esa manía que tengo de frotármelas con colonia… A saber… :)
Hace unos días me enteré de algo que me hizo mucha gracia. La semana pasada me llegó la galerada, es decir la maqueta, de uno de los libros en los que voy a aparecer próximamente. Siempre había escuchado esa palabra, pero nunca había pensado que llegaría a mí algo así. La verdad es que es una sensación muy bonita. No me imagino el día en que esa galerada sea de un libro enteramente mío… El caso es que sobre ese relato parece haber caído una extraña maldición, ya que desde el momento en que se conocieron los seleccionados, en todos los sitios donde ha ido apareciendo mi nombre, han escrito mi segundo apellido incorrectamente (con «v» en lugar de «b»). El último caso fue en la contraportada del libro, donde aparecemos todos los que colaboramos en él, que por extrañas circunstancias no aparecía ni siquiera mi nombre…. XD Yo bromeé con la editora comentando que quizás es la hechicera de mi relato la que está obrando esa extraña magia negra… El caso es que J.R. un nuevo amigo gallego que está implicado en el tema, me comentó el error y me dijo que si fueran gallegos, ese problema con mi segundo apellido no hubiera pasado, ya que mi apellido tiene esos orígenes. Entonces me preguntó si sabía lo que significaba. Yo siempre supe que era un árbol, pero pensé que era una variedad propia que se llamaba así. Él me sacó de la duda y me dijo que un «carballo» en realidad era un roble. Entonces me quedé alucinado. Resulta que tanto mi abuela como mi abuelo tenían el mismo apellido, sólo que en diferentes lenguas. Mi abuela se apellidaba Robles. Y mi madre y mis tíos entonces, «Roble» Robles… Quién lo hubiera dicho… Parece que estuvieran predestinados a estar juntos… :)
Toda esta mirada atrás viene a que llevo un tiempo pensando en mis raíces… En lo orgulloso que me siento de cómo soy y lo agradecido que estoy a los que me hicieron así…
En un plazo aún por determinar voy a volver a la tierra que vio crecer a la parte de mi familia de la que me siento más arraigado… Han pasado seis años desde la última vez y tengo muchas ganas de estar allí y respirar el campo… Volver a pisar caminos polvorientos… Ver con mis ojos heredados el amanecer en los sembrados… Respirar y recuperar aquellas sensaciones…
Porque, cuando nos miramos, no nos vemos a nosotros mismos… Sólo percibimos el paso del tiempo reflejado en nuestros ojos…
Putting the damage on
Un aeropuerto lejano… Pasillos solitarios… Música en mis oídos… Una sensación de vacío… Una despedida… SMSs con anhelos… Tristeza porque se acababa el sueño… Cosquilleo en el estómago… Algo bonito… Algo para siempre…
«I’m trying not to move… It’s just your ghost passing through…»
A Night Like This
«say goodbye on a night like this…»
La cuarta canción… Siempre ha sido una de mis favoritas… Posiblemente, una de las mejores noches de mi vida… No la mejor, porque hubo otra un mes después que la superó…
A Strange Day
-Por la mañana tuve que repetir unas cuantas veces el Dreams de Fleetwood Mac para empezar el día… Luego, sorprendentemente, aparqué justo en la entrada al trabajo. Algo que no he conseguido hacer nunca desde que estoy allí. Después experimentar con el calor y pistolas raras… En el transcurso, llegó algún saludo inesperado y alguna propuesta casi irreal, de esas que te dejan perplejo… Y por la tarde otra más de otra persona, como si el karma se hubiera puesto de acuerdo para gastarme una broma… Seguiría unirme a un grupo clandestino y calentar motores para la cena… Y ya en ella, una sorpresa que habían organizado secretamente… Y un premio…

Son sólo dos piezas de plástico encoladas, pero lo que me llevo de ese momento no es sólo eso… Son los vítores por cada uno de mis méritos y la ovación final… Simplemente, necesitaba algo así… Sentirse querido es la mejor de las emociones… Es una lástima no haber tenido batería para grabar ese momento y reproducirlo en bucle en los malos días…
Siguieron muchas risas, hablar de las estrellas, de lo que marcan…

Pero también de películas de miedo, de historias de engranajes, de mujeres y de hombres… De futuro y de sueños… Una lástima que no llegara a tiempo para la echada de cartas del Tarot, pero será la próxima vez supongo… Siento curiosidad por saber lo que me dicen…
Y luego, al llegar a casa, me encuentro en el mail con la galerada de uno de los libros en los que saldré publicado… Aún está por acabar la maquetación definitiva pero, a pesar de lo fantástica que había sido la noche, ese momento de leer tu pequeño texto de presentación al mundo fue muy especial…
Un día extraño… Desde luego… Aunque quizás la culpa de todo la tuviera esa extraña Luna…
Wow!! pic.twitter.com/rXFQpK8apY
— Pu Jingles #FK (@PooJingles) julio 11, 2014
1 2 3 4
[Han aparecido unos adoquines enormes en medio del desierto. Quizás al resto del público le parecerá un hecho algo chocante, pero al protagonista parece no sorprenderle demasiado. Al fin y al cabo, ya ha visto cosas parecidas no hace mucho…

No son demasiados, sólo unos cuatro o cinco, pero el protagonista parece estar apilándolos juntos, rompiendo la pequeña barrera que parecían estar formando… Entonces se dirige al respetable, que aguarda curioso el inicio de la sesión de esta noche…]
-Hace unos diez años que quise hacer una función con este título… Iba a tratar de cómo se transformaba el bordillo de la casa donde me había mudado en una pequeña rampa… Incluso había preparado fotos de la acera con cada uno de esos adoquines quitado, porque quería hacer una animación con ellos bailando… Me parecía gracioso… Pero creo que ya ha pasado su tiempo… Por eso he preferido cambiarlo por algo más actual…
Desde hace un tiempo he vuelto a aprender a contar… Cuento como pasan uno, dos, tres meses, como quedan siete, seis, cinco días… Cuento los minutos promedio por kilómetro en las caminatas matutinas; si son por debajo de 8:20 me doy por satisfecho, en los tramos que corro por debajo de los 6… También cuento los números que marca la báscula: 76,5 (cifras decrecientes, así son más fáciles de recordar)… He estado por debajo, pero creo que ese se ha convertido en el número que debo conservar… Cuento lo que he dejado atrás… Alrededor de 14… Tenía que aparecer… Cuento las veces que levanto las pesas… Cuento las palabras que escribo… Los apoyos que recibo… Lo favoritos en las fotos… Cuento cada día 6 del mes, cada día 14… Los que quedan para el 15 de este mes… Para el catorce del que viene…
Me limito a ir contando… Cada mes que pasa me aleja más de los recuerdos… Enfría todo y lo deja en una burbuja de irrealidad… De algo que casi ya no sabes si pasó de verdad o fue un sueño… También aleja de las pesadillas, del frío del invierno, de las sacudidas… Me da pena empezar a notar todo eso… Que se pierde lo que tanto había querido… Que todo se va desmoronando lentamente y que uno tras otro van quedando atrás todos aquellos momentos…
El martes fui a visitar a mi palmera y quedó encantada con lo que había conseguido superar desde la última vez… También me dijo que estaba muy guapo y que no adelgazara más… Es la comidilla de todos los que han visto la metamorfosis… Aunque la que más gracia me hace es la vecina de mi abuela cuando me ve, que casi parece que me regañe… :) Es muy buena mujer y me alegra mucho verla algún sábado cuando me acerco al piso a regar…
La verdad es que tengo que reconocer que hago bien mis deberes, pero alguno de ellos son bastante dolorosos de cumplir… Le comenté que no me sentía orgulloso de lo último… Que tenía esa sensación de no dar la mano a quien te la está pidiendo… De estar atrapado entre el deseo de la droga que saciaría las ansias y la fuerza de la templanza… Entre una espada afilada que puede herir y una pared fría en la que cubrirse las espaldas… Pero ella insiste en que es lo mejor, no sólo para mí sino para todas las partes… Que no es el momento… Que si todo tomó un rumbo, debe llegar a su destino para que luego lo que tenga que llegar, si llega, no duela… Que mientras, es tiempo de romper barreras, abrirse al mundo y dejar el pasado atrás… De desinhibirse, conocer gente, aprender… De expandirse… De crecer… Y que en ese sentido, ella ha visto una evolución muy grande en mí… Yo también la he visto… Con mucho esfuerzo, también es cierto… Pero poco a poco he ido tejiendo una nueva red de personas que me mantienen lo suficientemente distraído para no dejar que mi mente caiga en las trampas de siempre…
Pronto vendrán fechas difíciles y tengo miedo a cómo voy a reaccionar. Ya llevo días preparándome y sé que tengo que desaparecer y no pensar en ello… Buscar algo en lo que ocuparme para mantenerme distraído… Aun así, con el rabillo del ojo, estaré viendo ese pasado que se difumina… Recordando aquella aventura del Hobbit que salió de la comarca y recorrió solo todo el país para encontrar su sueño… Aquella noche mágica… La música… Creo que no podré evitarlo por mucho que quiera… Como nunca voy a dejar de sentir algo que quedó sentenciado a muerte hace ocho meses… Ya lo dice el dicho: «donde hubo fuego, siempre quedan cenizas»… Y aquí hubo un incendio descomunal…
Pero como decían Garbage, el truco está en seguir respirando… Yo, además, intento bailar un poco mientras cuento…
Star Eyes (I can’t catch it)
Esta canción me ha rescatado varias veces de algún pozo profundo… Por todos esos momentos, como esta noche, le debo estar aquí… Habla de ojos del color de las estrellas… De ese color frío y profundo… Y de lo inalcanzable…
Like to teach you
Blue
Sky
Sun
Shine
Be
Mine
Star
Eyes
I can’t catch it
I can’t catch it
I can’t catch it
Love
Please
Come
Back
Send
You
Cry
Gone
I can’t catch it
I can’t catch it
I can’t catch it
Please
Please
Sun
Shine
Be
Mine
Come
Back
I can’t catch it
I can’t catch it
I can’t catch it
I can’t catch it
I can’t catch it
Come
Back
Send
Love
Gone
Danger Mouse and Sparklehorse (featuring David Lynch) – Star Eyes (I Can Catch It)
Filed under music, new truths | Comment (0)Man of the hour
-Hace justo una semana que debería haber vuelto. Pero en el fondo no lo hice. Parte de mí se ha quedado todavía en aquellas calles. En las miradas de ojos claros de aquella gente. En la luz del sol que brilló durante casi todos los días y en la de los fluorescentes encendidos de los túneles del metro. Tampoco volví cuando debía porque los controladores se empeñaron en aguarme el final del viaje. Otra vez Madame Odamae acertó de lleno. Voy a tener que empezar a creer en ella. Sabía incluso que iba a salir de viaje. Y que algo tan inesperado como eso iba a suceder… Es una auténtica potencia de la adivinación, la señora… :)

Todo empezó hace un par de meses, cuando mi palmera se topó con otro bajón en esta montaña rusa de dunas en la que estoy embarcado.
-Necesitarías salir de aquí un tiempo. Ver otras caras. Divertirte -me dijo-. Ve de viaje con algún amigo.
La sola idea de tener que salir me tenía prendido de un hilo de temores tan finos que se romperían con la mínima brisa. Iba a ser el primero desde lo de Málaga y, sinceramente, no tenía ganas de recordar lo que era coger un tren y plantarme en Madrid o en cualquier otra ciudad. Aunque ha pasado ya un tiempo, aun recuerdo todo con demasiada viveza: los geniales desayunos en el Vips, mis solitarios churros en Málaga… Pero por otro lado, he confiado mucho en mi palmera; ya me conoce bastante y sé que sólo busca ayudarme, así que tuve que aceptar hacer ese esfuerzo y enfrentarme al desafío. En el fondo superar estos miedos te hacen más fuerte, y eso precisamente es lo que necesito en estos momentos… Nuevos retos para ponerme a prueba…
Así que acepté su propuesta, aunque algo inseguro por como reaccionaría cuando me diera cuenta de mi decisión. Entonces surgió la idea de volver a Londres. Ese viaje tenía muchas connotaciones implicitas, algunas buenas, otras no tanto. Para empezar era la vuelta a esas tierras después de un viaje muy divertido que hicimos los (entonces) tres solterones. Una aventura de fin de semana con puente del que se cumplían 11 años (lástima no haberlo recordado para haberlo celebrado el año pasado, pero no estaba para esas cosas). Por otro lado, era el viaje con el que hubiera querido celebrar el fin de mis estudios. Un regalo que por desgracia no pude disfrutar con quien yo quería. Y en todos estos días me he imaginado lo genial que hubiera sido recorrer las calles y los parques de esa maravillosa ciudad con esa persona, como en casi todos los viajes que realizamos juntos.
Han sido unos días plagados de coincidencias y casualidades… Canciones que aparecían en el momento más inesperado para contarme o recordarme algo… La muerte de Ana María Matute, de quien guardaba un recuerdo muy entrañable de una mañana de Sant Jordi en la que Ella cumplió un pequeño sueño en el cual me hizo muy feliz estar presente… Libros que aparecían en las estanterías de museos y librerías con mensajes que parecían hablarme a mí… Un viaje que he disfrutado, pero también que he sufrido, como parte de ese exilio autoimpuesto que debía ayudarme…
Aún no tengo claro si lo ha hecho o no, porque al volver estuve unos días algo decaído. Supongo que por la resaca de todas esas emociones y el añadido de las tensiones de los últimos días. Pero algunos de mis miedos se han evaporado y me he dado cuenta de que me defiendo muy bien solo (aunque el viaje lo hiciera en compañía, yo me he encargado de todo, como si realmente hubiera ido solo). Todas las crisis te hacen crecer y esta etapa que estoy pasando ha conseguido ese mismo efecto. Estoy muy orgulloso de ello.
Pero lo cierto es que desde que empecé a preparar el viaje con mi escudero, en mi mente se visualizó una extraña misión. Me propuse conseguir tres cosas de él. Tres de esos pequeños objetos que me acompañan o me acompañaron en el pasado:
1) Desde la visita de Neil Gaiman y aquel momento de la charla en que sacó su cuaderno del bolsillo interior de su chaqueta, me obsesioné con la idea de conseguir un cuaderno como el suyo. No paré de investigar por Internet hasta encontrar, gracias también a un par de chicas geniales que comparten mi pasión por él y que conocí a raiz de aquellos días, que solía escribir sobre cuadernos Moleskine de tamaño large y sin líneas. Quería convertirlo en un cuaderno para mis relatos, para llenarlo de los primeros borradores de mis historias. Y para inaugurarlo, quería hacerlo con ese relato sobre robots que quiero regalarle a I.. Finalmente, empecé el relato en otro cuaderno, porque quería aprovechar esos días para terminarlo, y también porque el dichoso Moleskine se resistió en aparecer unos días. Pero al final lo conseguí, aunque preferí que tuviera líneas y así sentirme más cómodo escribiendo en él. Y lo estrené con ese contrato del que os expliqué hace unos días, al que le he añadido una cláusula de parte de unos preciosos sellos que I. me obligó a comprar para utilizarlos como firma en un futuro. Ojalá tenga oportunidad algún día…

También he puesto en la carpetilla que incorpora el Moleskine, una foto de mi encuentro con Neil Gaiman que mi hermano y su novia me han impreso. Espero que me sirva para motivarme en los momentos de decaimiento… Recordar aquella magia es algo fundamental para mí, si quiero seguir vivo en esto… :)
2) También quise conseguir una pluma nueva, como parte de esa nueva tradición que empecé en Madrid, pero ese objetivo no pude cumplirlo. Realmente no recorrí muchas papelerías, y en las grandes cadenas, las plumas eran demasiado frías. No me transmitían nada. Así que esa misión ha quedado pendiente. No está bien dejar todos los asuntos cerrados. Así se tienen motivos para volver algún día… :)
3) Y para acabar, quería conseguir un nuevo anillo que pudiera llevar como años atrás sin que tuviera atados a él tantos recuerdos, ni que implicara llevarlo con temor por perderlo, como pasó con el de mi madre (el rescate del cual es uno de los momentos más épicos que he tenido en mi vida).
No sé exactamente cuándo, pero en mi mente empecé a visualizar cómo quería que fuera ese anillo. Y me imaginé un aro plateado con una banda negra central. Ni siquiera tenía claro si existiría. Pero con esa idea llegué a la ciudad y visité puestecillos y tiendas de los mercados por los que pasamos. En Portobello vi uno plateado con partes pulidas y sin pulir que me gustó mucho, pero finalmente no llegamos a un acuerdo con el precio y lo dejé. Quizás me esté esperando en otra ocasión. También fue gracioso encontrar uno de mis antiguos anillos allí. Casualidad (otra). Pero fue en un puestecillo de Camden que regentaba una chica hindú que se dedicaba a aplicar henna a las manos de sus clientas, donde vi El Anillo. En aquel momento me pareció el mismo que aparecía en mi mente, aunque con un poco de detenimiento se podía ver que la banda oscura no llegaba a ser negra, quizás por la luz de aquel día algo encapotado. Ese motivo casi me lleva a dejarlo allí. I. me dijo entonces que era verde, y eso no ayudó demasiado a que me decidiera a llevármelo. Gracias a Dios que mi problema con los colores no me llevó a verlo demasiado verde, sino más bien oscuro, que era como lo quería. La chica además me ofreció llevarme tres anillos por el precio que en el anterior mercado me pedían por el plateado, así que entonces no lo dudé. Finalmente compré mi anillo y no tardé ni un instante en ponérmelo. Era muy importante para mí hacerlo allí mismo.
Con el paso de los días, me fui dando cuenta de qué tipo de verde era. Y algo se removió en mi interior. Porque es un color «verde aguas turbias» maravilloso, como yo lo llamaba… En su parte central tiene una ráfaga más clara con el tono exacto… El color precioso que tanto quise… Que tanto me recuerda…

Pero ese es un recuerdo que extrañamente no me duele… Lo guardo con cariño… Siempre pensaré que es un color bonito, por muy mal que pueda sonar su nombre… :)
Hace poco leí que sólo un 2% de la población mundial tiene los ojos verdes… Fui muy afortunado al encontrar unos y poder verlos durante tanto tiempo… Esos y los de mi abuela siempre han sido mis favoritos… :)
Volver fue una auténtica quimera en la que intervinieron dos cambios de vuelos, nervios, desesperación por la situación, colas interminables y acabar llegando a Valencia un día después del plan original para coger un tren que nos trajera a casa a las tantas de la madrugada. La otra opción hubiera sido volver cuatro días más tarde. Los controladores la habían liado bien. Les agradezco la faena de todo corazón…
Una vez en casa, casi no descansé en los días siguientes, pero tampoco lo noté. Por una vez, me di cuenta de que en mi nueva condición soy más duro físicamente, que tengo más aguante (cuando ya tenía mucho anteriormente), y eso me anima a seguir por el mismo camino que llevo hasta ahora. Seguir con constancia y apartar la pereza… Pronto conseguiré mejorar aún más…
La noche siguiente acudí con mi hermano al concierto de Extreme (otra retorcida coincidencia, o debería llamarlo broma, del destino)… Lo pasamos muy bien y yo, a pesar del cansancio acumulado y de las pocas horas de sueño, no paré de bailar. Creo que en ningún concierto de los que he estado lo he hecho como esa noche. Pero tenía muchas ganas de liberarme de todo… De recuerdos, de malentendidos y de cargas del pasado… Luego pudimos saludarles, fotografiarnos y hablar con ellos, como sucedió en Madrid… Fue un final muy especial para una semana de lo más agotadora…
Ahora todo está más calmado… La normalidad ha regresado y yo vuelvo a tomar conciencia de mi realidad. Del punto de mi vida en el que me encuentro. De las piezas con las que puedo jugar y del futuro que quiero construirme. Y tengo claro que voy a conseguirlo. Que saldré de esto y que encontraré el final del desierto. Sólo es cuestión de tenacidad, fortaleza e ilusión… Ya lo veréis… Seré un nuevo hombre cuando todo esto acabe…
Be here now
-Es tarde y debería estar durmiendo, pero no puedo… Llevo días recorriendo cada rincón de esta ciudad que tanto había echado de menos y aun así no me he cansado todavía de ella… Podría quedarme para siempre… Ser aquí el nómada que busco ser un día…
Pero este viaje tiene algo de exorcismo también. Intentar seguir adelante y olvidar… Y me temo que en estos días que llevo, no lo he conseguido… Porque me he imaginado mil veces todas estas cosas con mi antigua compañera de aventuras, y sé que hubieran sido aún mejores de lo que lo están siendo… En el fondo soy un imbécil, porque estoy convencido que soy el único en esta historia que sigue pensando estas cosas. Y me sigo haciendo daño a mí mismo, como un escorpión clavándose su propio aguijón… Esta extraña lealtad que mantengo con quien era mi otra mitad, pero que ya no quiere serlo, sólo me mantiene encadenado al pasado y a los recuerdos… Y es de eso de lo que tengo que huir… Tengo que aprender de ello…
A pesar de eso, quería dejar aquí las sensaciones que tuve en dos momentos de este viaje y que me tienen que ayudar a salir de este desierto. La primera fue en un callejón de Portobello, comiendo una hamburguesa buenísima con las vistas de una bicicleta apoyada en una farola… Siempre me he conformado con poco y con cosas sencillas; es algo de lo que me siento muy orgulloso, y que he heredado de mis padres y mi abuela… :) Lo que pensaba y sentía me lo guardo para mí… Pero ese recuerdo tiene que servirme… Cuando decaiga, tengo que volver allí… A ese callejón…

El otro fue en Hyde Park. Acababa de abrir un moleskine que me he comprado para rellenarlo de relatos y se me ocurrió escribir en la primera página una especie de contrato conmigo mismo… Y eso también necesito retenerlo en mi memoria… El graznido de los cuervos, las risas, la luz, el rojo de las tapas del cuaderno… Todo quiero que quede para mí…

Mañana seguiré caminando. Y con un poco de suerte, espero que todo sea más facil… Esta noche está costando… Quizás porque los vecinos de habitación no ayudan demasiado… O quizás no…
Filed under me, new truths | Comment (0)«run away with me tomorrow, June…»

«we’ll try and ease the pain
somehow we’ll feel the same
well, no one knows
where our secrets go…»