The Painter

abril 1st, 2014

– Hoy he empezado una nueva aventura… He dedicado el mes pasado a planificar lo que será mi primera novela (si llego a acabarla, que de eso os hablaré más adelante). Y hoy ha empezado la fase de la escritura. Tenía pensado coger mi nueva pluma y una libreta gordota y ponerme en una mesa llena de recuerdos bonitos para escribir esa historia. Al final se ha repetido el mismo entorno, pero he cogido la pluma de batalla, la que me ha traído alguna alegría que otra, como despedida y agradecimiento por los servicios prestados. La utilizaré hasta que se acabe el cartucho que tiene puesto. Luego la limpiaré y la guardaré con mucho cariño…

Escribiendo Teatime

Esta historia se lleva cociendo muchos años en mi cabeza. Demasiados diría. Ha pasado por la última década de mi vida con altibajos, pero como este teatrillo, siempre ha estado ahí. La libreta en la que la empecé ha viajado incluso al extranjero y ha recorrido el país por tierra y aire unas cuantas veces. Incluso recuerdo haberla llevado al hospital, una noche que me quedé velando a mi madre en la habitación.

A principios de año, cuando estaba en plena tempestad en el desierto, me detuve un momento y miré hacia mis adentros, buscando qué es lo que me haría feliz, qué podría sacarme de esa situación. E inmediatamente, la primera cosa que apareció en la lista fue «escribir la novela». Desde ese momento me marqué una fecha y busqué una persona que me ayudara a conseguir esta quimérica misión. Porque lo primero que me abordó en ese momento fue el miedo. El miedo a no tener las fuerzas suficientes en ese momento (e incluso ahora) para empezarla y seguirla. Miedo a volver a abandonarla, como ha pasado en anteriores ocasiones. En definitiva, miedo a que éste fuera un intento más convertido en fracaso.
Aún rondan esas dudas en mi cabeza, y no estoy mucho más fuerte que meses atrás, pero me he comprometido a conseguirlo y esta vez tiene que ser la definitiva. Además, porque he embarcado en esta travesía a otra persona que me está ayudando y ofreciendo su tiempo a cambio de nada. Creo que mi pago debe ser el sacrificio y el esfuerzo por verla acabada, y porque su trabajo se vea recompensado con el mío. Si todo va bien, cuando llegue el verano tendré mi tan deseado primer borrador. Ya con eso me daré por infinitamente satisfecho.

La novela cuenta la historia de cuatro ancianas que se reúnen cada tarde para tomar el té. En una de esas tardes empezarán a tomar una variedad desconocida que hará que sus citas sean cada vez más especiales. Además durante el transcurso de la narración se cruzarán en la historia las vidas de otros personajes que acabarán confluyendo en la misma aventura. Es una novela en la que se mezclan la vida, la muerte y los sueños. La nostalgia y la pérdida. El espíritu de aventura y los miedos. La verdad es que estoy muy orgulloso de la idea. En sus inicios iba a ser un simple relato, luego pasó a ser una novela bastante blanca, pero con el paso del tiempo se ha ido oscureciendo hasta el punto de que es posible que tenga algunos toques tenebrosos y oscuros en ciertas partes.

Diez años han dado para mucho, y aunque debería haber tenido tiempo suficiente para haberla perfilado completamente, en este último mes me he dado cuenta de que hay una parte central que no me gusta. Aunque he intentado conseguir una nueva idea para esa parte, no lo he logrado. Pero no puedo esperar más o no podré tener el borrador para las fechas que quiero. Así que confiaré en que a medida que me vaya metiendo en la novela, aflore esa rama que estoy esperando.
De todas formas, sabemos lo qué puede pasar antes de llegar a ese punto. Que acabe tirando la toalla. Pero por otro lado, ¡la magia existe! Es otra de las moralejas que tendrá la novela. Hay que tener espíritu de aventura y enfrentarse a este tipo de retos. Sin ir más lejos, yo conocí a la persona que más he querido en un viaje que, si me hubiera pensado más de dos veces, no hubiera hecho nunca. Pero lo hice. Y esos días y todo lo que vino después, fue maravilloso… ¿Quién dice que esta travesía, por dura que sea, no llegue a un final tan bonito como ese, aunque, como será casi seguro, esta historia sólo quede para mí y mis amigos, y nunca llegue a publicarse?

El motivo por el que la quiero escribir es precisamente apagar la llama de las ausencias. Ya os conté que, cuando leí la motivación que llevó a Neil Gaiman a escribir su última novela (El océano al final del camino), me sentí muy identificado. Y esta novela va a ir dedicada a tres personas que ya no están conmigo. Mi abuela y mi madre, porque nos dejaron antes de llegar a leerla, y porque mucho de ellas estará en los personajes principales. Destilarán esa bondad y fuerza que demostraron durante sus vidas. La tercera, porque su despedida ha sido la que me ha llevado a este desierto y porque este proceso me servirá para escapar de los recuerdos que atesoro con a ella… Será difícil, pero es el motivo por el que la escribo… También porque la empecé junto a ella… Y, por desgracia, toca cerrar ese capítulo para siempre… Como esta novela…

Y para ser el primer día, no ha ido nada mal. He empezado y acabado el primer capítulo. En realidad hay trampa, porque es un capítulo introductorio y más corto que el resto. ¡Pero está escrito! ¡Una semana antes de lo previsto! :)
Para seguir el avance de la escritura, cada fin de semana iré actualizando el número de palabras aquí al lado. Será cuando aproveche para pasar lo escrito a mano al ordenador. Espero que crezca mucho ese número y que incluso llegue a superar las 50000 que hay fijadas como límite (que ni siquiera he sabido medir).

Una de las canciones que forman parte de la banda sonora de la novela es esta canción de Neil Young… La letra reúne todo lo que envuelve la historia, el ambiente bucólico de un pueblo perdido en las montañas y mis sentimientos… Desde su argumento hasta los motivos para escribirla… No podría haber un colofón mejor a este pequeño relato de un sueño que espero poder cumplir… :)

«it’s a long road behind me
and I miss you now

if you follow every dream
you might get lost
if you follow every dream
you might
get
lost»

X-Static

marzo 31st, 2014

[Una luz parpadeante sube en el estrellado cielo del desierto dejando una estela que se difumina al poco. La luz se apaga unos instantes después… Al cabo de un rato, una nueva llamarada blanquecina repite el mismo camino para morir al poco… Cuando el público intenta vislumbrar en la oscuridad el origen de esas luces, se encuentra al actor principal sentado en la arena… En sus manos sostiene una barra. Descubre uno de los extremos e inmediatamente un nuevo fogonazo empieza a ascender…]

-El viernes pasado quise abandonar este desierto por un rato para mezclarme con la gente. Tenía esa necesidad. Sentirme uno más entre muchos. La excusa era la re-inauguración de mi librería favorita en Barcelona. Realmente iba a ser algo impactante, porque durante estos días se agolparon en mi cabeza muchos recuerdos de las visitas de años atrás, cuando no iba solo. Pasar por la antigua entrada y encontrarla cerrada fue como una metáfora de mi vida los últimos meses… Una mezcla de nostalgia y aceptación de la cruda realidad…

La antigua Gigamesh

Durante la bajada, pensaba en todos aquellos buenos momentos que ya no volverían… De la soledad… De cómo preocuparme por mí mismo era ahora la única opción para seguir avanzando… Que tenía que reivindicar mi posición en el mundo… Decirle que estoy aquí…

La nueva Gigamesh

Entrar en la nueva librería fue una experiencia ilusionante… Era toda una lección que en estos tiempos de crisis alguien haya apostado por crecer… En este caso, era económicamente, pero a nivel particular creo que es algo que llevo un tiempo aprendiendo… El saber aporta felicidad… Y esa está siendo mi inversión… Conocerme a mí mismo…
En ese momento, cruzándome con el resto de asistentes por los pasillos abarrotados, me di cuenta de la cantidad de gente que hace su vida sola… Sin atarse a nadie… Supongo que en algunos casos la vida les ha arrastrado a ese punto y en otros habrá sido una decisión meditada; sea como sea, las dos son decisiones perfectamente válidas… Pero me sorprendió ver que muchos buscaban el cobijo en conocidos y se formaban en grupos para pasar un buen rato y disfrutar de aquello que tenían en común… Salían de sus desiertos y los convertían en oasis por un momento… Como estaba haciendo yo entonces…

El GigaLienzo

Me hizo mucha ilusión encontrar uno de los libros en los que aparezco… Quizás no está en la estantería más vistosa del mundo (aunque en la pared detrás de los mostradores principales también había algún ejemplar), pero tampoco es algo que me incomodara… Al fin y al cabo yo soy así… Prefiero estar en las sombras que recibir el foco directo… Y mi nombre estaba en una estantería de Gigamesh… Es algo muy emocionante… Quién sabe si algún día habría un libro con mi nombre en la portada… :)

Dejen morir antes de entrar en Gigamesh

Y también lo fue que el creador de todo ese tinglado me dedicara su libro y me confesara un secreto que no puedo desvelar aún, pero que dentro de unos meses será un bombazo en la ciudad, y supongo que en el resto del país… Ojalá se cumpla y pueda contarlo… Va a ser mágico que coincida con este año…

El Papa Alejo Cuervo

Me llevé el nuevo libro de Neil Gaiman. Fue la excusa perfecta y un bonito recuerdo de esa tarde… Una en la que renace una librería y se desvanecen muchos buenos momentos…

Compras en la inauguración de Gigamesh

Mi amigo I. y yo acabamos la noche tomando algo en un local. Supongo que el bullicio era el mismo que se podría encontrar en muchos otros locales del estilo un viernes por la noche. Nosotros nos sentamos en la barra, como en los viejos tiempos. Hace años éramos tres solterones, ahora nos faltaba uno, pero también brindamos por él. Y seguimos hablando de cómo es la vida y de que conocer a alguien que realmente te llene no es tan fácil. Que no es bueno buscar una persona indiscriminadamente por el hecho de no estar solo. Porque la soledad no es mala del todo… Algo en lo que acabamos coincidiendo es que hay que esforzarse en que la felicidad no dependa de otras personas, sino que uno mismo sea capaz de serlo. Todo en previsión de que si confías tu felicidad a otra persona y ésta desaparece, se lleva tu felicidad con ella. En ese sentido, él me lleva unos años de ventaja, pero aspiro algún día a llegar al punto en el que él se encuentra ahora. Y creo que poco a poco lo conseguiré. Gracias a él y al resto de personas que me están ayudando en este camino tan difícil.

En un momento en el que desapareció para ir a fumar, me quedé solo contemplando al resto de gente. Justo a mi lado había una chica sola; frente a mí, mesas llenas de gente riendo y hablando, y grupos de guiris que se acercaban a la barra para pedir bebidas y pillar un buen pelotazo… Entonces me puse a pensar en cuántas de esas parejas que allí estaban formadas y disfrutando su momento, acabarían rotas al cabo del tiempo, sin saberlo ellas… Cuántas perdurarían… Cuántas estarían actuando con falsedad… Cuántas serían realmente transparentes… Sin ni siquiera olerlo, estaban viviendo unos momentos preciosos que quizás en un futuro serían sólo recuerdos de los que duelen… Piezas separadas de un mismo puzzle…
Últimamente observo mucho a la gente… De hecho, siempre he sido así, pero mi sentido arácnido se ha disparado bastante en los últimos tiempos… Me gusta verlas sonreír… Creo que es el mejor escudo que una persona puede tener ante la adversidad… Y es el que estoy intentando utilizar en este chaparrón… Disfrutar de la vida y sonreír cuanto pueda… Pasar tiempo con las personas que me quieren y ayudan… Y en la soledad, buscar lo que me hace feliz… Esta vez, sólo a mí… Dejar ir… No retener… No quedarme estático… Fluir…

Una vez fui feliz con otra persona… Ahora tengo que recuperar esa felicidad por mí mismo… Y por eso envío señales al futuro… Para decirle que sigo aquí…

[Entonces una nueva bengala cruza la noche…]


Es OBLIGATORIO escucharla con el volumen muy alto. Gracias…

Underwater Love

marzo 21st, 2014

– Si lo que estáis buscando es la más grande historia de amor jamás contada, no lo hagáis viendo Casablanca, rememorando la vida de John Lennon y Yoko Ono o leyendo La Princesa Prometida (aunque estaríais muy cerca). Para mí no ha existido un amor más grande que el que se narra en las aventuras de Penguin Adventure. A muchos os sonará a chino, pero tengo esperanzas de no convertirme en el abuelo cebolleta y que alguien más pueda entender lo que voy a contar.

Penguin Adventure

Penguin Adventure fue un juego de MSX que por nuestras tierras llegó en cuenta gotas (como casi todo lo que llegaba de Japón unas décadas atrás). Yo tuve la suerte de hacerme con uno de aquellos cartuchos, y disfruté como el enano que era acompañando a un pingüino en esa quimérica misión:
«La bella pingüina, princesa Penguette, ha sucumbido ante el virus mortal que arrasa al país de los pingüinos. El único remedio posible es la fruta del Árbol de las Manzanas de Oro que está en tierras lejanas. Hace mucho tiempo, los pingüinos solían vivir en esta tierra remota. Todavía le siguen llamando el Paraíso de los Pingüinos. No obstante, hace muchos años fueron expulsados de su patria chica por los frisaurios, horribles lagartos carnívoros voladores gigantes, ultraenemigos de los pingüinos. Los frisaurios continúan dominando el Paraíso de los Pingüinos. Haz el largo y peligroso viaje hasta la tierra del Árbol de las Manzanas de Oro. Salva la vida de la bella princesa Penguette y vuelve el reino de los Pingüinos a su gloria pasada.»

Así que Pentaro, el pingüino protagonista, después de haber recorrido ya el continente antártico en una carrera frenética en su primera aventura, tenía que recorrer todo el país de los pingüinos para recoger la manzana y volver a su amada lo antes posible, pues de ello dependía que la princesa siguiera con vida. Aquello era amor incondicional. Tendríais que ver al pobre corriendo como ningún pingüino ha hecho antes, e incluso volando por el espacio gracias a unas alas mágicas.

El pobre animalejo se pasaba pantallas enteras recogiendo pescado, enfrentándose a los temibles lagartos gigantes y cruzando tierra, mar y aire para llegar a su meta. Lo más demoledor del juego es que, efectivamente, Penta podía llegar tarde… Y que después de superar todas las pantallas podías encontrarte con la desagradable sorpresa de que la princesa hubiera muerto antes de tu vuelta.

Nunca llegué a acabar el juego. De hecho, era una de las cosas que me propuse hacer el verano pasado para no caer en las temibles siestas veraniegas (porque prefiero aprovechar ese tiempo en otras cosas), pero al final los avatares de la vida me quitaron ese reto. Aunque algún día tengo que retomarlo. No puedo morirme sin tener esa satisfacción en mi vida… :)

Una de las pantallas que más me gustaban era la que se debía cruzar buceando. En aquel entonces, en que casi todos los juegos consistían en correr o volar, eran pocos los que se desarrollaban bajo el agua… Pero lo que más me sorprendía era la melodía tan bonita que salía. Es una pena que no haya un vídeo donde aparezca al completo (no hay valientes como yo, dispuestos a pasarse la pantalla sin superpoderes para poder disfrutarla)… Pero seguro que os hacéis una idea…

Si queréis rememorar este juego tan genial, podéis hacerlo descargando el Emulador MSX y la ROM de Penguin Adventure. Os aseguro que vais a disfrutar mucho… :)

Por lo mucho que me marcó ese juego y la implicación emocional que me transmitía, cuando tuve mi nuevo móvil, quise poner esa melodía, por ser una de las más bonitas que haya escuchado jamás. La asigné al tono de llamada de la persona que más he querido. Creo que ella nunca llegó a escucharla. Y ya no llamará más, ni supongo que va a volver a sonar en mi móvil.
Pero esa música sigue ahí… Creo que en momentos de tristeza hay que buscar la belleza… Y esa, en mi opinión, es una de las melodías más hermosas que podréis escuchar en vuestra vida…

Todos tenemos cicatrices… Y ésta es una de las mías, junto a un brazo magullado por abrazarla todas las noches y muchos recuerdos… Escucharla es emocionarme al instante… Me pone la piel de gallina cada vez que lo hago, como me pasa con Ryuichi Sakamoto… Pero lo hago, no me preguntéis por qué…


Tanto la versión orquestal como esta preciosa versión a piano de la canción son obra de Gryzor87.

Laurens Walking

marzo 19th, 2014

[El protagonista ha pasado un día en el desierto de lo más movido… Las dunas no acababan nunca de aparecer en el horizonte, y por más que caminaba y caminaba, al poco asomaba otra que le hacía perder las esperanzas en salir de allí con vida… Pero por suerte la noche ha caído, y mañana el nuevo día podría traerle nuevos aires que se lleven la quemazón que siente… Tumbado junto a una hoguera improvisada, el actor principal ojea un libro… Es tarde y los ojos se le cierran inconscientemente, pero al verse sorprendido por el público, intenta mantenerse despierto para empezar la función…]

– Hace unos días, en uno de los podcast que escucho, hicieron la lectura de un fragmento de El Señor de los Anillos que me dejó impresionado. Reconozco que no recordaba en absoluto ese pasaje y me quedé asombrado del diálogo que tenían los personajes… Me gustaría que lo escucharais, para saber de lo que os hablo… Os va a encantar…

[Al protagonista no le gusta leer en voz alta, pero como según él, la ocasión merece la pena, empieza a leer del libro que sostiene…]

lotrvania1

Se sentaron en una grieta oscura entre dos grandes pilares de roca: Frodo y Sam un poco hacia adentro, y Gollum acurrucado en el suelo cerca de la entrada. Allí los hobbits tomaron lo que creían habría de ser la última comida antes del descenso al País Sin Nombre, y acaso la última que tendrían juntos. Comieron algo de los alimentos de Gondor y el pan de viaje de los elfos, y bebieron un poco. Pero cuidaron el agua, y tomaron apenas la suficiente para humedecerse las bocas resecas.

—Me pregunto cuándo encontraremos agua de nuevo —dijo Sam—. Aunque supongo que allá arriba han de beber. Los orcos beben ¿no?

—Sí, beben —dijo Frodo—. Pero ni hablemos de eso. Lo que ellos beben no es para nosotros.

lotrvania2

—Más razón para que llenemos nuestras botellas —dijo Sam—. Pero no hay agua por aquí y no he oído ningún rumor, ni el más leve susurro. Y de todos modos Faramir nos recomendó no beber las aguas de Morgul.

—No beber las aguas que desciendan del Imlad Morgul, fueron sus palabras —dijo Frodo—. No estamos ahí aún, y si encontramos un manantial, el agua fluirá hacia el valle y no desde el valle.

—Yo no me fiaría demasiado —dijo Sam—, a menos que me estuviese muriendo de sed. Hay una atmósfera maligna en este sitio. —Husmeó el aire—. Y un olor, me parece. ¿No lo siente usted? Un olor muy raro, como a encierro. No me gusta.

—A mí no me gusta nada de aquí: piedra y viento, hueso y aliento. Tierra, agua, aire, todo parece maldito. Pero es el camino que nos fue trazado.

lotrvania3

—Sí, es verdad —dijo Sam—. Y de haber sabido más antes de partir, no estaríamos ahora aquí seguramente. Aunque me imagino que así ocurre a menudo. Las hazañas de que hablan las antiguas leyendas y canciones, señor Frodo: las aventuras, como yo las llamaba. Yo pensaba que los personajes maravillosos de las leyendas salían en busca de aventuras porque querían tenerlas, y les parecían excitantes, y en cambio la vida era un tanto aburrida: una especie de juego, por así decir. Pero con las historias que importaban de veras, o con esas que uno guarda en la memoria, no ocurría lo mismo. Se diría que los protagonistas se encontraban de pronto en medio de una aventura, y que casi siempre ya tenían los caminos trazados, como dice usted. Supongo que también ellos, como nosotros, tuvieron muchas veces la posibilidad de volverse atrás, sólo que no la aprovecharon. Quizá, pues, si la aprovecharan tampoco lo sabríamos, porque nadie se acordaría de ellos. Porque sólo se habla de los que continuaron hasta el fin… y no siempre terminan bien, observe usted; al menos no de ese modo que la gente de la historia, y no la gente de fuera, llama terminar bien. Usted sabe qué quiero decir, volver a casa, y encontrar todo en orden, aunque no exactamente igual que antes… como el viejo señor Bilbo. Pero no son ésas las historias que uno prefiere escuchar, ¡aunque sean las que uno prefiere vivir! Me gustaría saber en qué clase de historia habremos caído.

lotrvania4

—A mí también —dijo Frodo—. Pero no lo sé. Y así son las historias de la vida real. Piensa en alguna de las que más te gustan. Tú puedes saber, o adivinar, qué clase de historia es, si tendrá un final feliz o un final triste, pero los protagonistas no saben absolutamente nada. Y tú no querrías que lo supieran.

—No, señor, claro que no. Beren, por ejemplo, nunca se imaginó que conseguiría el Silmaril de la Corona de Hierro en Thangorodrim, y sin embargo lo consiguió, y era un lugar peor y un peligro más negro que este en que nos encontramos ahora. Pero esa es una larga historia, naturalmente, que está más allá de la felicidad y más allá de la tristeza… Y el Silmaril siguió su camino y llegó a Eárendil. ¡Cáspita, señor, nunca lo había pensado hasta ahora! Tenemos… ¡usted tiene un poco de la luz del Silmaril en ese cristal de estrella que le regaló la Dama! Cáspita, pensar… pensar que estamos todavía en la misma historia. ¿Las grandes historias no terminan nunca?

—No, nunca terminan como historias —dijo Frodo—. Pero los protagonistas llegan a ellas y se van cuando han cumplido su parte. También la nuestra terminará, tarde… o quizá temprano.

lotrvania5

—Y entonces podremos descansar y dormir un poco —dijo Sam. Soltó una risa áspera—. A eso me refiero, nada más, señor Frodo. A descansar y dormir simple y sencillamente, y a despertarse para el trabajo matutino en el jardín. Temo no esperar otra cosa por el momento. Los planes grandes e importantes no son para los de mi especie. Me pregunto sin embargo si algún día apareceremos en las canciones y en las leyendas. Estamos envueltos en una, por supuesto; pero quiero decir: si la pondrán en palabras para contarla junto al fuego, o para leerla en un libraco con letras rojas y negras, muchos, muchos años después. Y la gente dirá: «¡Oigamos la historia de Frodo y el Anillo!» Y dirán: «Sí, es una de mis historias favoritas. Frodo era muy valiente ¿no es cierto, papá?» «Sí, hijo mío, el más famoso de los hobbits, y no es poco decir.»

lotrvania6

—Es decir demasiado —respondió Frodo, y se echó a reír, una risa larga y clara que le nacía del corazón. Nunca desde que Sauron ocupara la Tierra Media se había escuchado en aquellos parajes un sonido tan puro. Sam tuvo de pronto la impresión de que todas las piedras escuchaban y que las rocas altas se inclinaban hacia ellos. Pero Frodo no hizo caso; volvió a reírse—. Ah, Sam si supieras… —dijo—, de algún modo oírte me hace sentir tan contento como si la historia ya estuviese escrita. Pero te has olvidado de uno de los personajes principales: Samsagaz el intrépido. «¡Quiero oír más cosas de Sam, papá! ¿Por qué no ponen más de las cosas que decía en el cuento? Eso es lo que me gusta, me hace reír. Y sin Sam, Frodo no habría llegado ni a la mitad del camino ¿verdad, papá?»

—Vamos, señor Frodo —dijo Sam— no se burle usted. Yo hablaba en serio.

—Yo también —dijo Frodo—, y sigo hablando en serio. Estamos yendo demasiado de prisa. Tú y yo, Sam, nos encontramos todavía atascados en los peores pasajes de la historia, y es demasiado probable que algunos digan al llegar a este punto: «Cierra el libro, papá, no tenemos ganas de seguir leyendo.»

—Quizá —dijo Sam—, pero no es eso lo que yo diría. Las cosas hechas y terminadas y transformadas en grandes historias son diferentes. Si hasta Gollum podría ser bueno en una historia, mejor que ahora a nuestro lado, al menos. Y a él también le gustaba escucharlas en otros días, por lo que nos ha dicho. Me gustaría saber si se considera el héroe o el villano…

»¡Gollum! —llamó—. ¿Te gustaría ser el héroe?… Bueno, ¿dónde se habrá metido otra vez?

Lord of the Rings by Vania Zouravliov
Lord of the Rings by Vania Zouravliov

Está claro que todos estamos embarcados en una aventura que se alarga durante toda nuestra vida. Pero mientras la estamos escribiendo, no sabemos cómo va a acabar, si tendrá un final precipitado o si tendrá un desenlace feliz. Todo son incógnitas.

Ese texto me hizo pensar en mi «yo» futuro… ¿Qué pasará conmigo? ¿Cuándo se pondrá el punto final a mi historia? ¿Acabaré siendo un héroe o un villano? ¿Qué peripecias ocurrirán por el camino? ¿Qué se contará de mí cuando me haya ido? ¿Habré trascendido, o habré sido un cascarón vacío que no haya aportado nada a nadie? ¿Seré recordado, o no habrá valido la pena haber compartido un triste café conmigo? En momentos en que la confianza en ti mismo flaquea, esas dudas son de lo más motivadoras… Es todo un futuro por explorar… Todo por edificar… Una persona por ofrecer a los demás y este libro que es la vida…

El otro día una persona me preguntó si yo hablaba con mi madre. Me quedé sorprendido y dudé en decirle la verdad, por si me iba a tratar por un chalado. Por suerte, ella me dejó entrever que si lo preguntaba era porque ella lo hacía. Y una de las cosas que me pidió fue que cuando volviera a hacerlo, le preguntara si se sentía orgullosa de mí…
No sabremos el resultado final de la aventura hasta que llegue la palabra «fin», pero si de algo estoy convencido es de que mi vida está valiendo la pena, a pesar de los bandazos que he sufrido. Y de que mi madre se sentiría muy honrada de tener un hijo como yo, como yo lo estoy de seguir con los valores que me inculcó… Y aunque sea un consuelo efímero, me cojo a él en los momentos de debilidad… A eso y a canturrear lo primero que se me ocurre… Últimamente creo que incluso canto mejor… :)

Escribir me está ayudando a volver a ser yo mismo. Y las pequeñas alegrías que voy recibiendo, tanto críticas como publicaciones, me suben el ánimo (aunque sea momentáneamente). Mi amigo I. dice que debo aprovechar estos momentos para escribir una buena novela con cosas tristes. Que al menos de esta situación saque algo bonito y positivo que me ayude en mi recuperación. Y no le falta razón. Sin saberlo, ha acertado en gran parte de la melancolía que envuelve la novela que empezaré el mes que viene… La conexión Cáncer-Escorpio sigue funcionando a las mil maravillas… :)

Es un consuelo saber, como me dice él, que cada vez estoy escribiendo mejor. Al menos hay algo bueno en todo esto. También me ha pedido que el próximo relato sea de robots, porque son sus preferidos. Como sé que no lee esto, os contaré que quiero prepararle uno para su cumpleaños… Espero que me salga muy bien y le guste, porque está siendo un apoyo muy importante y se lo merece. Por suerte no le dejé abandonado cuando él sufrió algo parecido, o en estos momentos tendría todo el derecho a haberme dejado tirado y completamente solo…

Todo largo viaje empieza con un paso… Y yo ya llevo unos cuantos… Sólo espero que lo que venga a partir de ahora sea la mejor parte del trayecto… Tengo todas mis esperanzas puestas en ello…

Preaching the end of the world

marzo 15th, 2014

– Una vez creí que cuando llegara el amor a mi vida, iba a ser para siempre… Realmente siempre tuve una concepción muy clásica de este tema, lo reconozco… Creía que cuando conociera a esa persona, sería mi compañera hasta el final, hasta que la muerte nos separara, como dicen en las bodas… Que construiríamos un hogar, tendríamos niños y seríamos como los viejecillos de Up: una pareja feliz y cómplice para toda la vida…

Quizás ese razonamiento fuera culpa de los referentes que fui teniendo a medida que crecía. Los 80s eran una época donde la cultura marcaba tendencias, y aunque también se empezó a transgredir con muchas cosas (la música, las drogas, el sexo), es cierto que en la educación dirigida a los pequeños, esos estándares seguían vigentes. Transmitir esos valores de nobleza, fidelidad o altruismo estaban a la orden del día… Sólo tenéis que recordar a He-Man y los Masters del Universo (que incluso reservaban una parte al final del episodio para contar la moraleja de la historia), Willy Fog y la Vuelta al Mundo en 80 Días, Dartacán y los Tres Mosqueperros o Los Pequeñecos, entre otras series para ver a lo que me refiero.

En mi nuevo aprendizaje me he dado cuenta de lo equivocado que estaba. Somos seres orgánicos envueltos en una espiral universal de cambios. Es normal que nada dure para siempre. Ya lo decía Heráclito: «todo fluye, todo cambia, nada permanece»… Y las emociones no son menos…
Los cosas han cambiado mucho en estos años y esas referencias, en un mundo tan cambiante como el actual, han perdido parte de su vigencia. Hoy en día es muy difícil encontrar parejas que se aguanten más allá de 10 años. Incluso personas que se unen en matrimonio, acaban divorciándose por sorpresa al poco tiempo. Las relaciones se rompen con la facilidad con la que se rasga un papel. Años atrás, se aguantaban carros y carretas (y no digo que eso fuera lo correcto), pero se tenía más paciencia, se intentaba comprender al otro, empatizar y valorar lo que se tenía. Hoy vamos a otra velocidad. Todos corremos en busca de la propia felicidad arrasando con lo que se ponga por delante. Como las mantis devorando a su amado… No hay esperas. Es ahora o nunca… O al menos, esa es la sensación que tengo… Y no juzgo si estos momentos son mejores o peores que el pasado, simplemente, evidencio que todo es diferente ahora…

A pesar de todo este entorno cambiante, mis sentimientos fueron siempre los mismos durante estos años… Yo seguí pensando todas esas cosas… El amor para siempre, la persona ideal, el complemento soñado… Porque no me ha gustado nunca jugar con la vida de nadie, de la misma forma que no me gustaría que nadie jugara conmigo y con mis emociones… Me hubiera sentido muy ruin… Quizás porque tengo esos valores demasiado asimilados en mi interior… Pero lo cierto es que nunca dejé de creer en ese futuro, a pesar de los altibajos que todos sufrimos…

Una de mis películas favoritas por aquellos tiempos fue (es El secreto de la pirámide (o El Joven Sherlock Holmes). Me encantó la excusa de recuperar a un personaje tan carismático como Sherlock Holmes dándole un origen y jugando con él. También me impresionó en su día la estética y el hecho de que apareciera la civilización egipcia en la historia (por entonces creo que quería ser arqueólogo, después de haber visto Indiana Jones). Y sobre todo, me apasionó la aventura y los giros narrativos, incluso después de los títulos de crédito. La habré visto casi cincuenta veces, sin engañaros. Creo que compite con los Goonies a segunda película que más veces me he puesto (la primera es, incuestionablemente, Laberinto), hasta el punto de conocerme los diálogos casi de memoria.
En uno de los lances de la película (las partes de impasse que en realidad no me atraían mucho a esa edad) un chico muy estirado y bobalicón que se llamaba Dudley se quería dar aires de grandeza pavoneándose ante un grupo de compañeros, entre los que estaba el joven Holmes. Hablaban de lo que iban a ser de mayores.

Entonces Dudley preguntaba:
– “Holmes. ¿Y tú qué? ¿Qué quieres ser cuando seas mayor?”
Y Sherlock contestaba:
– “No quiero vivir solo.”
Y dirigía una mirada a Elizabeth, su amada.

Esa respuesta me quedó grabada para siempre. Muchas veces en mi vida la he recuperado y he revisado si yo respondería lo mismo o no. Ha habido épocas en las que pensaba que era absurdo que alguien no fuera capaz de vivir por su cuenta, sin depender de nadie. Luego, al probar las mieles del amor, pensé que efectivamente había logrado lo que quería. Había encontrado la persona con la que quería estar. La perfecta, a pesar de las imperfecciones que todos tenemos. La compañera que me entendiera y apoyara, y que valorara esas mismas cosas de mí hacia ella.

Pero ese futuro quedó desintegrado en un limbo de imposibles… Y además, me he dado cuenta de que será difícil volver a coincidir con alguien hasta el punto de poderla considerar un alma para toda la vida. Somos todos muy diferentes y todo es efímero… Y apostar tu corazón de nuevo en estos momentos, da miedo. El dolor por el que estoy atravesando me aleja de intentar recaer en ese idílico mañana. Es como el lobo que sale ahuyentado por el fuego de una antorcha. La travesía por el desierto está siendo muy dura, no os lo podríais llegar a imaginar. Ni queriéndolo a posta, hubiera conseguido hacerme descender tan profundamente a mis infiernos… El barco nunca se había encontrado en una situación tan lamentable. Los misiles acertaron de lleno en la línea de flotación de la nave y el naufragio ha sido inevitable. Y si dejo constancia de este momento aquí, es precisamente para en un futuro poder releerlo y comprobar si este dolor todavía hace mella o si al fin he conseguido superarlo y ser más fuerte. Pero los días son muy largos y las noches tienen demasiados tintes de recuerdos. Lo peor de todo es que no hay fórmulas mágicas para superar estos avatares. Sólo el tiempo. Y el tiempo pasa tan lento a veces…

No he perdido la esperanza en mí y en que algo bueno tiene que llegar después de todo este camino. Por el momento, hay que restaurar los daños en el casco y concentrarse en sobrevivir día a día, sin mirar atrás… Y mientras, empezar a aprender a vivir el resto de mis días solo… Porque, aunque nadie sabe cómo evolucionará el futuro, por el momento no podría soportar un daño más como ese…


(el video tiene delito… uf…)

Madness

marzo 8th, 2014

[Cualquiera que tenga en mente un desierto, reconocerá casi de inmediato que la monotonía impera a sus anchas… Todo es arena… Dunas por todas partes, algunas más grandes, otras simples montículos… Pero siempre la misma arena ardiente, el mismo sol abrasador y las mismas ansias por refugiarse del calor y beber… Este desierto no es menos que ninguno, y aunque la sed en realidad es más metafórica que otra cosa y la arena sólo unos sentimientos obligados a desaparecer, a veces el aburrimiento llega a ser desquiciante…
El protagonista está sentado en el suelo con la mirada perdida en el suelo. Ha sido una semana que pese a haber volado, le ha dejado algo exhausto. Juega con su dedo trazando círculos en la arena… Poco a poco el círculo se va agrandando y el dedo empieza profundizar poco a poco, apartando cada vez más arena hacia los laterales. Sigue y sigue removiendo, y el pequeño agujero se va agrandando hasta ocultar ya las manos… Al poco el agujero ya llega a la altura de los codos… Y en poco, el protagonista sigue escarbando tumbado en el suelo y con los brazos completamente introducidos en un gran agujero que no puede dejar de crear…

Y de ese mismo agujero, empiezan a asomar estructuras metálicas de hierro forjado… Figuras retorcidas que parecen no sorprender al protagonista, inmerso en la excavación y ya dentro de un enorme cráter que se ha formado en medio de su desierto…

forjado2

Y a esos forjados le siguen otros muchos, y estructuras con filigranas… Y puertas de madera maciza con grabados y cristales de colores…

forjado2

Y entonces el protagonista entra en la puerta misteriosa, y tras un buen rato vuelve a emerger de aquella extraña gruta con algo entre las manos…

Saborea la locura

-Si hay otra cosa que he aprendido durante todo este tiempo es que el esfuerzo que inviertes en lo que haces, que lo que duele escribir cada palabra a veces, que todos esos sacrificios que haces para conseguir tu sueño, muchas veces tienen al final su recompensa.
No siempre es así, desgraciadamente. Hay veces en que pones todo de tu parte y las cosas no acaban saliendo bien. Porque la vida también parece que guarda un reverso oscuro en sus pliegues, siempre con la moraleja de seguir aprendiendo de esos reveses.
Pero en mi último reto importante, como fue la carrera, ya se vio que la dureza de compaginar el trabajo, la vida familiar y los estudios, alargando las noches y sufriendo durante las fechas de entrega constantes, al final tuvieron su recompensa, algo agridulce en mi caso, pero recompensa al fin y al cabo. Superar las adversidades te hace más fuerte, y verme capaz de llegar a la meta después de aquella época fue una victoria que nunca olvidaré… En cierta forma, el nuevo reto de la novela busca llevarme a ese estado… Recordarme de lo que soy capaz con sacrificio, confianza y esperanza…

Ayer tuve una nueva señal. Unas páginas en las que vuelvo a aparecer. Claro que no es un libro con mi nombre en solitario en la portada, pero cada aparición de este tipo me acerca a algún día llegar a ese punto… Es una pequeña batalla ganada a mi pesimismo… Y es algo que me anima y me llena de cierta felicidad.

Como me dijo una persona que me está ayudando en esta andadura, no puedes dar el paso doceavo directamente. No puedes preocuparte por él, porque antes tienes que dar el primero y luego el segundo y así sucesivamente. Éste es sólo un paso más… No puedo preocuparme por cómo acabará todo esto… Sólo seguir dando pasos… Es una gran lección de una persona que me está enseñando mucho… Estoy teniendo mucha suerte…

Lo curioso de la antología es el título… Mi relato no juega con la locura, pero he visitado recientemente el terreno de la desesperación, y no es especialmente agradable… De hecho, aún estoy buscando la salida… Paciencia… Tiempo… Seguir soñando…

Si os hace gracia encontrar mi escrito, podréis encontrar el libro en FNAC, Casa del libro o El Corte inglés, además de en cualquier librería si lo encargáis. Y si lo lees y te ha gustado (o no) me encantará saberlo… :)

Ho’oponopono

marzo 2nd, 2014

[La hoguera lleva ya un buen rato crepitando en medio de la soledad de una noche fría… El viento ha azotado durante todo el día con fuerza al protagonista, quien, sin posibilidad de refugiarse, se ha intentado cobijar entre unos arbustos para detener la sensación de agobio de un incesante vendaval… No siempre resulta el poner medios para abstraerse de una ventisca, pero si no se intenta, es seguro que el resultado no va a ser otro que ahogarse, incapaz de poder respirar y sepultado por la arena…

Por suerte la noche ha aparecido amainando el temporal… Y a pesar del frío, la pequeña fogata es capaz de mantener el cuerpo del protagonista con cierto calor, penetrando en una piel algo desgajada por las circunstancias… A pesar de todo lo vivido en los últimos tiempos, él parece ajeno a todo y se entretiene rasgando las cuerdas de un ukelele que parece haber encontrado en su camino por el desierto…]

-Esta semana ha acabado mi curso de cocina. En realidad es el segundo que he cursado, pero aunque dentro de un mes volveré a enrolarme en las filas de los aprendices, creo que esta vez voy a echar de menos a mi profesor. Porque realmente en las clases no sólo he aprendido a cocinar (mejor) y comer (mejor), sino que además he aprendido mucho a nivel espiritual…

Al igual que siempre me ha gustado aprender en la cocina (aunque me faltaba soltarme un poco más y perder el miedo a experimentar), también he creído siempre en lo que no vemos. Sí, somos humanos y nos creemos conocedores de todas las verdades del Universo. Así de arrogantes somos, cuando hasta hace poco no éramos más que unos monos grandullones. Pero, por mucho que sea «de Ciencias», y que debería ser una persona centrada en lo empírico y no en lo fantasioso, sigo pensando que hay mucho en esta vida que desconocemos, y que en el fondo hay cierta magia en esta existencia en la que convivimos que no podemos controlar.

Durante las clases, aparte de aprender a hacer quiches de puerro y bacon, milhojas de berenjena y calabacín o hamburguesas de salmón con romesco (entre otras delicias), he aprendido que todo es energía. Que la energía de los alimentos que comemos es luego la energía que pasará a nuestro organismo, y que por tanto, cuanto mejor sea esa energía, mejor podremos asimilarla nosotros. Por eso los huevos de gallinas de corral son infinitamente mejores que los que no son ecológicos. Porque esas gallinas habrán sido menos estresadas, y por tanto la energía que han transmitido a sus huevos será de mayor calidad. Y así sucede con todo lo demás… Hasta con las personas… Porque cuanto mejor tratas a una persona, mejor es tu energía hacia ella, y esa misma energía (que nunca se destruye, recordad de vuestras clases de física, sino que se transforma) puede venir a ti de la misma forma o amplificada.

-Pero bro -me dijo mi profe mientras fregábamos los platos-. La vida quería que tú aprendieras esto que estás viviendo. Y como no lo has hecho hasta ahora, te ha puesto en esta situación para que lo hagas.
-Lo malo es que para aprender tengas que recibir palos como estos -le repliqué yo.
-Claro. Pero, ¿vos creéis que lo hubieras hecho de otra manera?
Y yo tuve que decirle que posiblemente no.

Casualmente, mi profesor escapó de una situación parecida a la mía viajando a Hawaii para practicar aquello que más le gustaba: el surf. Y viviendo el día a día, sin preocuparse por el futuro: se dedicó a la jardinería, algo completamente distinto a lo que era su profesión, y allí intentó reconstruirse. Hace unos días, mientras estaba quitando la piel a un salmón, él, que suele estar hablando continuamente (como buen argentino), se quedó durante unos instantes en silencio en mitad del proceso. Luego nos pidió disculpas y nos dijo que en ese momento estaba haciendo «oponopono» (entonces no sabía ni cómo se escribía). Rápidamente, tuvimos que preguntarle por eso, fuera lo que fuera, ya que no parecía el nombre de nada culinario, como mucho quizás alguna técnica de corte que se nos escapaba. Y entonces nos descubrió esta técnica.

Floating Lanterns, Honolulu, Hawaii
Lámparas flotantes, Honolulu, Hawaii

En ese momento, él estaba dando gracias a un trozo de salmón muerto por la energía que nos iba a transmitir, y pedía perdón por haber tenido que morir para nosotros. ¿Era necesario hacer eso con un trozo de pescado que no iba a quejarse sobre la tabla de la cocina? Posiblemente no. Pero el nivel de paz que se consigue pidiendo perdón por lo hecho (o no hecho) y dando las gracias es realmente liberador. Y os lo digo por experiencia, porque en momentos en que mi cabeza empieza a traicionarme, recurro a ese mantra de las palabras mágicas «Lo siento, Perdóname, Te amo, Gracias» y vuelvo a tomar conciencia de mí mismo. Sinceramente, hacer las paces con uno mismo, no seguir culpándote por algo de lo que quizás no debas culparte, es realmente sanador. Tanto como otra gran pasión que ha venido asociada a esta nueva filosofía de vida.

Mi interés por la música hawaiana se remonta al verano de hace un par de años, cuando vimos la película Los Descendientes (aunque quizás debería decir que realmente lo fue al convertirme en asiduo a Bob Esponja). La película en sí me pareció muy reveladora. Pero su banda sonora me pareció aún más buena, hasta el punto que ese mismo verano, varias veces fue la testigo de unas vacaciones en las que estaba preparándome para el duro final de la carrera que se me venía encima.

La música de esas tierras, en especial las viejas grabaciones de los años 30 a 50 (de las que los señores de Melodías Pizarras son enormes divulgadores) me transmiten la serenidad que necesito ahora. Una paz interior que me permite pisar el freno de los recuerdos y ser consciente de que por mucho que los echo de menos, esos momentos ya no pueden volver. Que yo he hecho lo que he podido y que ahora tengo que volver a ser yo mismo. Curarme y seguir aprendiendo lo que la vida quiera enseñarme.

Debo seguir redescubriendo y desempolvando mi lado espiritual. Seguir creciendo y abriéndome a lo que el futuro quiere depararme. Integrarme aún más con esa vida que espera ahí afuera. Seguir siendo respetuoso con los demás y buscar lo que me llene, dando las gracias por lo que se me dio e intentando devolverlo convertido en otra energía.

Seguir acercándome a gente que quiera enseñarme y que me llene con sus conocimientos. Ser consciente de que me queda toda una vida para aprender. Estar dispuesto a seguir haciéndolo… Y ser agradecido por lo aprendido a través de las cosas buenas y de las malas…

Eliminar las toxinas y los pensamientos negativos. Aunque cueste, eso sólo lleva a un círculo vicioso del que es muy difícil escapar. Y si no odio a nadie, tengo que empezar por no odiarme a mí mismo… Porque me queda toda una vida que compartir conmigo mismo… Tengo tatuada mi conciencia a este cuerpo hasta que me toque despedirme de él… Con lo bien que me llevo ahora… :)

Y aunque la sigo echando mucho de menos, estar muy orgulloso de quien soy y de lo que estoy consiguiendo… Si antes era bueno, me estoy convirtiendo en alguien aún mejor… Es una pena que no pueda verlo ya… Soy una esponja… Estoy aprendiendo mucho…

[Entonces el protagonista prosigue con el rasgueo a su ukelele… No tiene ni idea de cómo tocarlo y las notas que salen de él son totalmente inconexas… Pero todo es seguir aprendiendo…]

3 Libras (II)

febrero 21st, 2014

-Esta semana he empezado a calentar motores… Ya os comenté tiempo atrás que, aunque me he puesto muchos objetivos para mantenerme ocupado, parecía como si los éxitos que estaba teniendo no me llegaran a llenar. Supongo que el vacío interior que siento desde hace un par de meses necesita retos de más empaque. Y por eso, me voy a embarcar en uno de los retos más duros que podría poner en mi vida a día de hoy: recuperar la escritura de una novela que llevo muchos años (quizás demasiados) gestando en mi mente…

Muchas veces he traicionado este mismo compromiso que he hecho conmigo mismo para acabarla. De hecho, si es por traicionarme, ahora mismo lo estoy haciendo, porque el título de esta función ya había sido escrito antes. Pero por otro lado, era el único que se me ocurría para contaros una pequeña historia que quería que quedara escrita en este teatrillo… Una historia de tres plumas…

Desde que reemprendí la escritura el año pasado, intenté buscar pequeñas motivaciones que me ayudaran en el proceso de enfrentarme a las páginas. Siempre había centrado mi proceso creativo en sentarme delante del ordenador y teclear (más bien poco) lo que se me iba ocurriendo, con los consiguientes problemas que esto implicaba. Principalmente, las distracciones. Entonces, casi por casualidad, descubrí el proceso que sigue Neil Gaiman para sus escritos: él realiza el primer borrador del texto siempre a mano, para posteriormente pasarlo a digital y seguir con las revisiones que hagan falta. Pero primero, a mano. Fue entonces cuando recuperé mi portaminas (además, me compré uno nuevo que me gusta mucho porque me recuerda a los que utilizaba yo de pequeño) y empecé a escribir a lápiz, como siempre había hecho…

portaminas
A la izquierda el portaminas y la goma que he utilizado durante años. A la derecha, un portaminas a la antigua usanza…

Pero me di cuenta de que me faltaba algo… Que el proceso, aunque empezaba con unos minutos para plantearme las escenas (en este caso de relatos) y así escribir más ágilmente, seguía siendo algo «aburrido» (y más con la de cosas emocionantes que había dejado aparcadas en mi ordenador). Además el paso posterior de convertir lo escrito en digital implicaba invertir más tiempo y más laboriosidad, y por otro lado no había nada que compensara ese trabajo, que fuera un pequeño aliciente que me motivara a seguir ese curso.
Así que, otra vez de casualidad, un día que pasaba por la sección escolar del supermercado en el que hago la compra, recaí en una bolsa de cartuchos de tinta para pluma estilográfica. Y aquel momento marcó, sin querer, un gran avance en mi producción literaria… :)

Aquel mismo día, compré una de esas bolsas de cartuchos y una pluma «de batalla», de plástico y bien barata. Y empecé a escribir con ella. Pero añadiendo a la partida contra el papel el hecho de querer gastar cuantos más cartuchos, mejor. Para mí se ha convertido en el símil del contador de palabras en el procesador de texto, pero en romántico y analógico. Cada cartucho que he vaciado va a un vaso de plástico donde voy guardando todos, para motivarme y ver todo el camino que llevo recorrido. Además se añade la retorcida sorpresa de coger un nuevo cartucho de tinta con los ojos cerrados y comprobar de qué color va a ser, porque sí, además los cartuchos son de colores diferentes; azul cielo, azul, rojo, negro, verde… :)

Con esa primera pluma escribí los nuevos relatos, y además firmé ya algún ejemplar de la primera antología donde aparecí, por lo que guardo un especial recuerdo de ella. Pero no es una pluma especialmente bonita ni robusta. De hecho, creo que el plumín se ha salido respecto a cómo estaba originalmente, y por miedo a no romperla, decidí que buscaría alguna que representara algo especial para mí y que me ayudara a seguir ilusionado…

pluma de batalla

En agosto, fuimos a Madrid a pasar casi dos semanas. Era una ocasión muy especial porque significaba reencontrarme con ella, recuperar esos días como habían sido siempre. Y, a pesar de que casi pierdo el tren en una mañana de lo más rocambolesca, finalmente llegamos y disfrutamos de esa maravillosa ciudad… Yo seguía con la idea de comprar una nueva pluma, además, elegida por los dos, porque para mí significaba más motivación si cabía. Y ya en los últimos días de nuestra estancia, y cerca de la parada de Ciudad Lineal, por la zona donde nos hospedábamos, entramos en una papelería de barrio y encontré la pluma perfecta… De rojo intenso y pasional… Una metáfora de nuestra relación…
Me costó mucho conseguir que ella me escribiera alguna nota para los momentos de decaimiento, pero al final lo conseguí, y ese trozo de papel se quedó dentro de la cajita junto a mi nueva adquisición… :)

pluma de la reunión

Pasaron los meses, y yo no quise estrenarla, esperando el momento perfecto para recuperar la novela y hacerlo con ella. Pero la vida dio algún que otro zarpazo, y yo tuve que ir de viaje a Málaga en busca de soluciones… Las cosas no pintaron muy bien durante esos días y ya os conté que estuve recorriendo la ciudad en solitario, como si fuera una despedida por lo que vendría más adelante… Pero también en ese momento quise encontrar alguna pluma especial, ya que la de Madrid parecía que iba a quedar como testimonio de lo que una vez fue muy grande pero que en ese momento se estaba marchitando, casi sin saberlo… Pasando por una zona que había pisado infinidad de veces, recaí en una pequeña papelería que hacía esquina y en cuyo escaparate había un expositor de plumas muy bonitas. Así que el último día de mi estancia, entré y pregunté por ellas. E incapaz de decidirme por dos que me gustaron especialmente, acabé comprándolas. Todas las que he conseguido son baratas, así que no es una inversión importante de la que arrepentirse. Además, pensé que sería un bonito regalo para ella el ofrecerle una como la despedida temporal que en un principio iba a ser y una nueva fuente de motivación para mí… Y, aunque finalmente no pude darle la suya, cogí el tren de vuelta ilusionado y con muchos proyectos y cambios por empezar… Y en eso quedó la historia hasta ese punto…

plumas de la despedida

Pero poco después, la historia de estas plumas ha acabado teñida de tristeza. Sería muy amargo ahora recurrir a cualquiera de ellas, por las implicaciones que tienen grabadas ya para siempre… Así que, en este momento en que me dispongo a recuperar la novela de una vez por todas, me he impuesto la misión de encontrar una nueva pluma para completarla… En unos días iré a Barcelona y recorreré algunas papelerías en busca de una que me llene de ilusión y de confianza. La voy a necesitar en esta empresa. No quiero volver a fracasar, y esta vez incluso me he comprometido con alguien a quien no puedo fallar, por la confianza que ha puesto en mí. Así que como muestra de lo importante que es para mí encontrar una pluma que me lleve a mi meta, incluso he creado un mapa con sitios donde hay material de este tipo para que no se me escape ninguna.


Ver Papelerías BCN en un mapa más grande

Si alguien conoce alguna papelería donde puedan tener y que no esté en el mapa, le agradecería que me lo comentara. De todas formas, tengo muchas ya por recorrer, y seguro que el cosmos pondrá frente a mí la pluma ideal. :)

Cuando la encuentre, os la presentaré. Deseadme suerte…

Telephone Line

febrero 10th, 2014

-Si existiera un teléfono capaz de comunicar a dos personas a través del tiempo y del espacio, esta noche me gustaría hablar con ella. No debería ser difícil conseguir un cacharro de esos. Siempre envidié el momento en que E.T. conseguía fabricarse uno para comunicarse con su hogar con unos cuantos trastos viejos…

ET Teléfono

Yo querría un teléfono como ese… Un teléfono que al descolgar no tuviera tono de marcado, sino que al otro lado ya apareciera la voz que estás esperando… Su voz… Y querría saber cómo está… Qué hace allí donde ahora vive… Si aún me quiere tanto como yo la quiero a ella y si está orgullosa de mí y de lo que estoy consiguiendo… Que me dijera cómo ve las cosas desde donde está… De la suerte que corre por estos barrios…
Y le diría que la echo mucho de menos… Pero que no sufriera por mí… Que pronto estaré bien de nuevo… Que es algo pasajero y que quedan muchas cosas por delante que vivir… Que no querría verla sufrir por mí, como ella no querría que yo sufriera por ella… Que las cosas están aún demasiado recientes y voy a necesitar tiempo…

Pero ese ingenio no existe… Sólo puedo esperar que, en un golpe de suerte, una noche de estas, pueda soñar con ella… Y así poder decirle todo lo que no pude en su día… Como un «Te quiero, Mamá… Feliz cumpleaños…»

All Things Change

febrero 9th, 2014

-Ayer por la mañana, por una de esas retorcidas casualidades que últimamente se empeñan en aparecer en mis días, tuve que dejar el desierto para volver a mi antiguo piso. Fue una sensación de lo más chocante. Han cambiado el interfono y no recuerdo que los buzones tuvieran ese color beige. Pero lo peor era sentirse un extraño en un sitio que solía ser tu casa. Pulsar el botón de otro piso y preguntar por una persona que ahora recibía a un visitante. Todo muy surrealista…

ascensor

Han pasado diez años desde que nos mudamos. La última vez que acudí allí fue porque mi madre había dejado una de mis tazas preferidas (una que tengo partida desde hace siglos) en la cocina, con la intención de dejarla abandonada allí. Yo no pude evitar volver a por ella, y aproveché para despedirme y hacer fotos de la que había sido mi hogar toda mi vida. Fue como el adiós a un viejo amigo que no volvería a ver. Y sin saberlo entonces, era el inicio de muchos cambios que vendrían detrás…

Últimamente, veo el amanecer de muchas mañanas. Y aunque el fenómeno siempre consiste en ver subir una bola de fuego por encima del mar, nunca es del todo igual. Siempre es cambiante dentro de su dinámica repetitiva. A veces por las nubes que cubren el cielo, otras porque el rumor de las olas es más o menos intenso, otras por la música que estoy escuchando en ese momento… Como todo en la vida… Una lección de la que no he sido consciente hasta hace tan poco, a pesar de haberlo estado viviendo sin darme cuenta… Algunos se empeñaban en pedirme que cambiara y es precisamente algo que no he dejado de hacer desde hace tiempo… Lo que quizás necesitaba era un momento de calma para recuperarme de todos ellos… Es irónico…
Lo comentaba el viernes con una amiga… Todo es cambiante… No puedes acostumbrarte a nada, porque el día menos pensado desaparece aquello a lo que te has atado y te encuentras con la inseguridad del que ha perdido el arnés en plena escalada… Y lo peor es que si caes, no tienes nada donde cogerte que te ofrezca aquella seguridad que tenías…

Ya no es mi casa, ya no es el ascensor que cogía todos los días, ni siquiera hace el mismo sonido que solía hacer antes… Y ya no es ella… Tampoco es el piso de mi abuela, ni el mismo trabajo, ni siquiera mi cuerpo es el mismo de hace unos meses… Todo está cambiando a mayor o menor velocidad… Pero, con tantas cosas cambiantes, ¿es posible que cambien los sentimientos? ¿Que lo hagan con el simple paso de los días? Todos me dicen que llegará un momento en que mi amor se convertirá en odio. ¿Cómo puede ser así? ¿Se puede pasar del amor a la indiferencia, o peor aún, al odio, con la persona con la que habías elegido pasar tu vida? Es algo que no llego a concebir. Sólo una traición sería capaz de provocar ese estado en mí, y hoy por hoy, aunque ya se hubiera producido, la ignorancia es mi mejor aliada. De todas formas, ¿cómo puede ser consciente alguien de una traición, cuando ya no significas para ella lo que eras antes? ¿Y qué derecho tengo yo para considerarlo así, cuando las circunstancias han cambiado ya? Honestamente no sería justo por mi parte… Tal como están las cosas, la evolución de todo esto sólo tiene un camino: yo caeré en el olvido y otro ocupará mi sitio en su corazón. Y eso es algo que tardaré en poder asimilar… Y que me costará sufrimiento y lágrimas…
Lo bueno que tiene seguir aislado de todo es no ver esas cosas dolorosas que me encontré la última vez. Realmente esta ceguera es un arma de doble filo, porque precisamente es lo que echo de menos: saber de ella, tenerla al teléfono todos los días y volver a escuchar su voz, escribir tantos mails como para completar una novela. A veces no puedo evitar reírme solo pensando en que, con la de veces que me acuerdo de ella, se le deben estar cayendo las cosas cada dos por tres… Pobrecilla… :)
Pero por otro lado, estando obligado a tener que dejarla ir, no tener ojos es lo mejor que puedo hacer para no herirme, aunque mi mente a veces sea mucho más dañina con sus imágenes alucinógenas de lo que quizás sea la cruda realidad… En el fondo, eso no impide que deje de sentir rabia; me carcome el dejar escurrirse el valor atesorado de todos estos años juntos como quien deja pasar el agua por el fregadero…

Pero toca seguir en el cambio constante… No queda otra… Ahora es tiempo de deshacerse poco a poco de una piel de serpiente que se está resecando y mostrar al exterior una nueva y brillante… Reaprender a vivir solo… Ser el líder de tu propio grupo… El actor de tu propia función… Seguir siendo ciego… Intentar disfrutar con tus cosas… Mantener la calma… Creer… Y soñar con un amanecer mejor…

    About

    This is an area on your website where you can add text. This will serve as an informative location on your website, where you can talk about your site.

    Blogroll
    Admin