Ho’oponopono
[La hoguera lleva ya un buen rato crepitando en medio de la soledad de una noche fría… El viento ha azotado durante todo el día con fuerza al protagonista, quien, sin posibilidad de refugiarse, se ha intentado cobijar entre unos arbustos para detener la sensación de agobio de un incesante vendaval… No siempre resulta el poner medios para abstraerse de una ventisca, pero si no se intenta, es seguro que el resultado no va a ser otro que ahogarse, incapaz de poder respirar y sepultado por la arena…
Por suerte la noche ha aparecido amainando el temporal… Y a pesar del frío, la pequeña fogata es capaz de mantener el cuerpo del protagonista con cierto calor, penetrando en una piel algo desgajada por las circunstancias… A pesar de todo lo vivido en los últimos tiempos, él parece ajeno a todo y se entretiene rasgando las cuerdas de un ukelele que parece haber encontrado en su camino por el desierto…]
-Esta semana ha acabado mi curso de cocina. En realidad es el segundo que he cursado, pero aunque dentro de un mes volveré a enrolarme en las filas de los aprendices, creo que esta vez voy a echar de menos a mi profesor. Porque realmente en las clases no sólo he aprendido a cocinar (mejor) y comer (mejor), sino que además he aprendido mucho a nivel espiritual…
Al igual que siempre me ha gustado aprender en la cocina (aunque me faltaba soltarme un poco más y perder el miedo a experimentar), también he creído siempre en lo que no vemos. Sí, somos humanos y nos creemos conocedores de todas las verdades del Universo. Así de arrogantes somos, cuando hasta hace poco no éramos más que unos monos grandullones. Pero, por mucho que sea «de Ciencias», y que debería ser una persona centrada en lo empírico y no en lo fantasioso, sigo pensando que hay mucho en esta vida que desconocemos, y que en el fondo hay cierta magia en esta existencia en la que convivimos que no podemos controlar.
Durante las clases, aparte de aprender a hacer quiches de puerro y bacon, milhojas de berenjena y calabacín o hamburguesas de salmón con romesco (entre otras delicias), he aprendido que todo es energía. Que la energía de los alimentos que comemos es luego la energía que pasará a nuestro organismo, y que por tanto, cuanto mejor sea esa energía, mejor podremos asimilarla nosotros. Por eso los huevos de gallinas de corral son infinitamente mejores que los que no son ecológicos. Porque esas gallinas habrán sido menos estresadas, y por tanto la energía que han transmitido a sus huevos será de mayor calidad. Y así sucede con todo lo demás… Hasta con las personas… Porque cuanto mejor tratas a una persona, mejor es tu energía hacia ella, y esa misma energía (que nunca se destruye, recordad de vuestras clases de física, sino que se transforma) puede venir a ti de la misma forma o amplificada.
-Pero bro -me dijo mi profe mientras fregábamos los platos-. La vida quería que tú aprendieras esto que estás viviendo. Y como no lo has hecho hasta ahora, te ha puesto en esta situación para que lo hagas.
-Lo malo es que para aprender tengas que recibir palos como estos -le repliqué yo.
-Claro. Pero, ¿vos creéis que lo hubieras hecho de otra manera?
Y yo tuve que decirle que posiblemente no.
Casualmente, mi profesor escapó de una situación parecida a la mía viajando a Hawaii para practicar aquello que más le gustaba: el surf. Y viviendo el día a día, sin preocuparse por el futuro: se dedicó a la jardinería, algo completamente distinto a lo que era su profesión, y allí intentó reconstruirse. Hace unos días, mientras estaba quitando la piel a un salmón, él, que suele estar hablando continuamente (como buen argentino), se quedó durante unos instantes en silencio en mitad del proceso. Luego nos pidió disculpas y nos dijo que en ese momento estaba haciendo «oponopono» (entonces no sabía ni cómo se escribía). Rápidamente, tuvimos que preguntarle por eso, fuera lo que fuera, ya que no parecía el nombre de nada culinario, como mucho quizás alguna técnica de corte que se nos escapaba. Y entonces nos descubrió esta técnica.

Lámparas flotantes, Honolulu, Hawaii
En ese momento, él estaba dando gracias a un trozo de salmón muerto por la energía que nos iba a transmitir, y pedía perdón por haber tenido que morir para nosotros. ¿Era necesario hacer eso con un trozo de pescado que no iba a quejarse sobre la tabla de la cocina? Posiblemente no. Pero el nivel de paz que se consigue pidiendo perdón por lo hecho (o no hecho) y dando las gracias es realmente liberador. Y os lo digo por experiencia, porque en momentos en que mi cabeza empieza a traicionarme, recurro a ese mantra de las palabras mágicas «Lo siento, Perdóname, Te amo, Gracias» y vuelvo a tomar conciencia de mí mismo. Sinceramente, hacer las paces con uno mismo, no seguir culpándote por algo de lo que quizás no debas culparte, es realmente sanador. Tanto como otra gran pasión que ha venido asociada a esta nueva filosofía de vida.
Mi interés por la música hawaiana se remonta al verano de hace un par de años, cuando vimos la película Los Descendientes (aunque quizás debería decir que realmente lo fue al convertirme en asiduo a Bob Esponja). La película en sí me pareció muy reveladora. Pero su banda sonora me pareció aún más buena, hasta el punto que ese mismo verano, varias veces fue la testigo de unas vacaciones en las que estaba preparándome para el duro final de la carrera que se me venía encima.
La música de esas tierras, en especial las viejas grabaciones de los años 30 a 50 (de las que los señores de Melodías Pizarras son enormes divulgadores) me transmiten la serenidad que necesito ahora. Una paz interior que me permite pisar el freno de los recuerdos y ser consciente de que por mucho que los echo de menos, esos momentos ya no pueden volver. Que yo he hecho lo que he podido y que ahora tengo que volver a ser yo mismo. Curarme y seguir aprendiendo lo que la vida quiera enseñarme.
Debo seguir redescubriendo y desempolvando mi lado espiritual. Seguir creciendo y abriéndome a lo que el futuro quiere depararme. Integrarme aún más con esa vida que espera ahí afuera. Seguir siendo respetuoso con los demás y buscar lo que me llene, dando las gracias por lo que se me dio e intentando devolverlo convertido en otra energía.
Seguir acercándome a gente que quiera enseñarme y que me llene con sus conocimientos. Ser consciente de que me queda toda una vida para aprender. Estar dispuesto a seguir haciéndolo… Y ser agradecido por lo aprendido a través de las cosas buenas y de las malas…
Eliminar las toxinas y los pensamientos negativos. Aunque cueste, eso sólo lleva a un círculo vicioso del que es muy difícil escapar. Y si no odio a nadie, tengo que empezar por no odiarme a mí mismo… Porque me queda toda una vida que compartir conmigo mismo… Tengo tatuada mi conciencia a este cuerpo hasta que me toque despedirme de él… Con lo bien que me llevo ahora… :)
Y aunque la sigo echando mucho de menos, estar muy orgulloso de quien soy y de lo que estoy consiguiendo… Si antes era bueno, me estoy convirtiendo en alguien aún mejor… Es una pena que no pueda verlo ya… Soy una esponja… Estoy aprendiendo mucho…
[Entonces el protagonista prosigue con el rasgueo a su ukelele… No tiene ni idea de cómo tocarlo y las notas que salen de él son totalmente inconexas… Pero todo es seguir aprendiendo…]
Filed under me, new truths | Comment (0)3 Libras (II)
-Esta semana he empezado a calentar motores… Ya os comenté tiempo atrás que, aunque me he puesto muchos objetivos para mantenerme ocupado, parecía como si los éxitos que estaba teniendo no me llegaran a llenar. Supongo que el vacío interior que siento desde hace un par de meses necesita retos de más empaque. Y por eso, me voy a embarcar en uno de los retos más duros que podría poner en mi vida a día de hoy: recuperar la escritura de una novela que llevo muchos años (quizás demasiados) gestando en mi mente…
Muchas veces he traicionado este mismo compromiso que he hecho conmigo mismo para acabarla. De hecho, si es por traicionarme, ahora mismo lo estoy haciendo, porque el título de esta función ya había sido escrito antes. Pero por otro lado, era el único que se me ocurría para contaros una pequeña historia que quería que quedara escrita en este teatrillo… Una historia de tres plumas…
Desde que reemprendí la escritura el año pasado, intenté buscar pequeñas motivaciones que me ayudaran en el proceso de enfrentarme a las páginas. Siempre había centrado mi proceso creativo en sentarme delante del ordenador y teclear (más bien poco) lo que se me iba ocurriendo, con los consiguientes problemas que esto implicaba. Principalmente, las distracciones. Entonces, casi por casualidad, descubrí el proceso que sigue Neil Gaiman para sus escritos: él realiza el primer borrador del texto siempre a mano, para posteriormente pasarlo a digital y seguir con las revisiones que hagan falta. Pero primero, a mano. Fue entonces cuando recuperé mi portaminas (además, me compré uno nuevo que me gusta mucho porque me recuerda a los que utilizaba yo de pequeño) y empecé a escribir a lápiz, como siempre había hecho…

A la izquierda el portaminas y la goma que he utilizado durante años. A la derecha, un portaminas a la antigua usanza…
Pero me di cuenta de que me faltaba algo… Que el proceso, aunque empezaba con unos minutos para plantearme las escenas (en este caso de relatos) y así escribir más ágilmente, seguía siendo algo «aburrido» (y más con la de cosas emocionantes que había dejado aparcadas en mi ordenador). Además el paso posterior de convertir lo escrito en digital implicaba invertir más tiempo y más laboriosidad, y por otro lado no había nada que compensara ese trabajo, que fuera un pequeño aliciente que me motivara a seguir ese curso.
Así que, otra vez de casualidad, un día que pasaba por la sección escolar del supermercado en el que hago la compra, recaí en una bolsa de cartuchos de tinta para pluma estilográfica. Y aquel momento marcó, sin querer, un gran avance en mi producción literaria… :)
Aquel mismo día, compré una de esas bolsas de cartuchos y una pluma «de batalla», de plástico y bien barata. Y empecé a escribir con ella. Pero añadiendo a la partida contra el papel el hecho de querer gastar cuantos más cartuchos, mejor. Para mí se ha convertido en el símil del contador de palabras en el procesador de texto, pero en romántico y analógico. Cada cartucho que he vaciado va a un vaso de plástico donde voy guardando todos, para motivarme y ver todo el camino que llevo recorrido. Además se añade la retorcida sorpresa de coger un nuevo cartucho de tinta con los ojos cerrados y comprobar de qué color va a ser, porque sí, además los cartuchos son de colores diferentes; azul cielo, azul, rojo, negro, verde… :)
Con esa primera pluma escribí los nuevos relatos, y además firmé ya algún ejemplar de la primera antología donde aparecí, por lo que guardo un especial recuerdo de ella. Pero no es una pluma especialmente bonita ni robusta. De hecho, creo que el plumín se ha salido respecto a cómo estaba originalmente, y por miedo a no romperla, decidí que buscaría alguna que representara algo especial para mí y que me ayudara a seguir ilusionado…

En agosto, fuimos a Madrid a pasar casi dos semanas. Era una ocasión muy especial porque significaba reencontrarme con ella, recuperar esos días como habían sido siempre. Y, a pesar de que casi pierdo el tren en una mañana de lo más rocambolesca, finalmente llegamos y disfrutamos de esa maravillosa ciudad… Yo seguía con la idea de comprar una nueva pluma, además, elegida por los dos, porque para mí significaba más motivación si cabía. Y ya en los últimos días de nuestra estancia, y cerca de la parada de Ciudad Lineal, por la zona donde nos hospedábamos, entramos en una papelería de barrio y encontré la pluma perfecta… De rojo intenso y pasional… Una metáfora de nuestra relación…
Me costó mucho conseguir que ella me escribiera alguna nota para los momentos de decaimiento, pero al final lo conseguí, y ese trozo de papel se quedó dentro de la cajita junto a mi nueva adquisición… :)

Pasaron los meses, y yo no quise estrenarla, esperando el momento perfecto para recuperar la novela y hacerlo con ella. Pero la vida dio algún que otro zarpazo, y yo tuve que ir de viaje a Málaga en busca de soluciones… Las cosas no pintaron muy bien durante esos días y ya os conté que estuve recorriendo la ciudad en solitario, como si fuera una despedida por lo que vendría más adelante… Pero también en ese momento quise encontrar alguna pluma especial, ya que la de Madrid parecía que iba a quedar como testimonio de lo que una vez fue muy grande pero que en ese momento se estaba marchitando, casi sin saberlo… Pasando por una zona que había pisado infinidad de veces, recaí en una pequeña papelería que hacía esquina y en cuyo escaparate había un expositor de plumas muy bonitas. Así que el último día de mi estancia, entré y pregunté por ellas. E incapaz de decidirme por dos que me gustaron especialmente, acabé comprándolas. Todas las que he conseguido son baratas, así que no es una inversión importante de la que arrepentirse. Además, pensé que sería un bonito regalo para ella el ofrecerle una como la despedida temporal que en un principio iba a ser y una nueva fuente de motivación para mí… Y, aunque finalmente no pude darle la suya, cogí el tren de vuelta ilusionado y con muchos proyectos y cambios por empezar… Y en eso quedó la historia hasta ese punto…

Pero poco después, la historia de estas plumas ha acabado teñida de tristeza. Sería muy amargo ahora recurrir a cualquiera de ellas, por las implicaciones que tienen grabadas ya para siempre… Así que, en este momento en que me dispongo a recuperar la novela de una vez por todas, me he impuesto la misión de encontrar una nueva pluma para completarla… En unos días iré a Barcelona y recorreré algunas papelerías en busca de una que me llene de ilusión y de confianza. La voy a necesitar en esta empresa. No quiero volver a fracasar, y esta vez incluso me he comprometido con alguien a quien no puedo fallar, por la confianza que ha puesto en mí. Así que como muestra de lo importante que es para mí encontrar una pluma que me lleve a mi meta, incluso he creado un mapa con sitios donde hay material de este tipo para que no se me escape ninguna.
Ver Papelerías BCN en un mapa más grande
Si alguien conoce alguna papelería donde puedan tener y que no esté en el mapa, le agradecería que me lo comentara. De todas formas, tengo muchas ya por recorrer, y seguro que el cosmos pondrá frente a mí la pluma ideal. :)
Cuando la encuentre, os la presentaré. Deseadme suerte…
Telephone Line
-Si existiera un teléfono capaz de comunicar a dos personas a través del tiempo y del espacio, esta noche me gustaría hablar con ella. No debería ser difícil conseguir un cacharro de esos. Siempre envidié el momento en que E.T. conseguía fabricarse uno para comunicarse con su hogar con unos cuantos trastos viejos…

Yo querría un teléfono como ese… Un teléfono que al descolgar no tuviera tono de marcado, sino que al otro lado ya apareciera la voz que estás esperando… Su voz… Y querría saber cómo está… Qué hace allí donde ahora vive… Si aún me quiere tanto como yo la quiero a ella y si está orgullosa de mí y de lo que estoy consiguiendo… Que me dijera cómo ve las cosas desde donde está… De la suerte que corre por estos barrios…
Y le diría que la echo mucho de menos… Pero que no sufriera por mí… Que pronto estaré bien de nuevo… Que es algo pasajero y que quedan muchas cosas por delante que vivir… Que no querría verla sufrir por mí, como ella no querría que yo sufriera por ella… Que las cosas están aún demasiado recientes y voy a necesitar tiempo…
Pero ese ingenio no existe… Sólo puedo esperar que, en un golpe de suerte, una noche de estas, pueda soñar con ella… Y así poder decirle todo lo que no pude en su día… Como un «Te quiero, Mamá… Feliz cumpleaños…»
All Things Change
-Ayer por la mañana, por una de esas retorcidas casualidades que últimamente se empeñan en aparecer en mis días, tuve que dejar el desierto para volver a mi antiguo piso. Fue una sensación de lo más chocante. Han cambiado el interfono y no recuerdo que los buzones tuvieran ese color beige. Pero lo peor era sentirse un extraño en un sitio que solía ser tu casa. Pulsar el botón de otro piso y preguntar por una persona que ahora recibía a un visitante. Todo muy surrealista…

Han pasado diez años desde que nos mudamos. La última vez que acudí allí fue porque mi madre había dejado una de mis tazas preferidas (una que tengo partida desde hace siglos) en la cocina, con la intención de dejarla abandonada allí. Yo no pude evitar volver a por ella, y aproveché para despedirme y hacer fotos de la que había sido mi hogar toda mi vida. Fue como el adiós a un viejo amigo que no volvería a ver. Y sin saberlo entonces, era el inicio de muchos cambios que vendrían detrás…
Últimamente, veo el amanecer de muchas mañanas. Y aunque el fenómeno siempre consiste en ver subir una bola de fuego por encima del mar, nunca es del todo igual. Siempre es cambiante dentro de su dinámica repetitiva. A veces por las nubes que cubren el cielo, otras porque el rumor de las olas es más o menos intenso, otras por la música que estoy escuchando en ese momento… Como todo en la vida… Una lección de la que no he sido consciente hasta hace tan poco, a pesar de haberlo estado viviendo sin darme cuenta… Algunos se empeñaban en pedirme que cambiara y es precisamente algo que no he dejado de hacer desde hace tiempo… Lo que quizás necesitaba era un momento de calma para recuperarme de todos ellos… Es irónico…
Lo comentaba el viernes con una amiga… Todo es cambiante… No puedes acostumbrarte a nada, porque el día menos pensado desaparece aquello a lo que te has atado y te encuentras con la inseguridad del que ha perdido el arnés en plena escalada… Y lo peor es que si caes, no tienes nada donde cogerte que te ofrezca aquella seguridad que tenías…
Ya no es mi casa, ya no es el ascensor que cogía todos los días, ni siquiera hace el mismo sonido que solía hacer antes… Y ya no es ella… Tampoco es el piso de mi abuela, ni el mismo trabajo, ni siquiera mi cuerpo es el mismo de hace unos meses… Todo está cambiando a mayor o menor velocidad… Pero, con tantas cosas cambiantes, ¿es posible que cambien los sentimientos? ¿Que lo hagan con el simple paso de los días? Todos me dicen que llegará un momento en que mi amor se convertirá en odio. ¿Cómo puede ser así? ¿Se puede pasar del amor a la indiferencia, o peor aún, al odio, con la persona con la que habías elegido pasar tu vida? Es algo que no llego a concebir. Sólo una traición sería capaz de provocar ese estado en mí, y hoy por hoy, aunque ya se hubiera producido, la ignorancia es mi mejor aliada. De todas formas, ¿cómo puede ser consciente alguien de una traición, cuando ya no significas para ella lo que eras antes? ¿Y qué derecho tengo yo para considerarlo así, cuando las circunstancias han cambiado ya? Honestamente no sería justo por mi parte… Tal como están las cosas, la evolución de todo esto sólo tiene un camino: yo caeré en el olvido y otro ocupará mi sitio en su corazón. Y eso es algo que tardaré en poder asimilar… Y que me costará sufrimiento y lágrimas…
Lo bueno que tiene seguir aislado de todo es no ver esas cosas dolorosas que me encontré la última vez. Realmente esta ceguera es un arma de doble filo, porque precisamente es lo que echo de menos: saber de ella, tenerla al teléfono todos los días y volver a escuchar su voz, escribir tantos mails como para completar una novela. A veces no puedo evitar reírme solo pensando en que, con la de veces que me acuerdo de ella, se le deben estar cayendo las cosas cada dos por tres… Pobrecilla… :)
Pero por otro lado, estando obligado a tener que dejarla ir, no tener ojos es lo mejor que puedo hacer para no herirme, aunque mi mente a veces sea mucho más dañina con sus imágenes alucinógenas de lo que quizás sea la cruda realidad… En el fondo, eso no impide que deje de sentir rabia; me carcome el dejar escurrirse el valor atesorado de todos estos años juntos como quien deja pasar el agua por el fregadero…
Pero toca seguir en el cambio constante… No queda otra… Ahora es tiempo de deshacerse poco a poco de una piel de serpiente que se está resecando y mostrar al exterior una nueva y brillante… Reaprender a vivir solo… Ser el líder de tu propio grupo… El actor de tu propia función… Seguir siendo ciego… Intentar disfrutar con tus cosas… Mantener la calma… Creer… Y soñar con un amanecer mejor…
Losing my touch
[La luz de una vela contrasta con la oscuridad del desierto, donde las noches se hacen demasiado largas y los recuerdos vagan entre las dunas envueltos en una brisa fría…]
-Cuando vuelvo a casa y la encuentro vacía, todos los fantasmas reaparecen…
[El protagonista aparece en escena cubierto con una manta roja…]
-Hace mucho frío afuera, pero también lo hace dentro… Con todos esos recuerdos revoloteando en la mente y la casa llena de objetos que fueron el testimonio de tiempos felices…
Si algo he aprendido de todo esto que está pasando es que cuando construyes tu vida alrededor de una persona y ésta desaparece, la sensación de incredulidad y de vacío es insoportable… Pierdes el rumbo por completo y te quedas sin objetivos en la vida… Sin algo por lo que valga la pena levantarte por las mañanas… Te desdibujas y pierdes la esencia de lo que eras y la fe en ti mismo… Te vuelves más gris y entras en una espiral más propia de locos, que de gente con cierta capacidad para razonar lo ocurrido y ponerlo en su justa medida… Afortunadamente, reconocer que estás en un punto así y buscar ayuda ha sido una de mejores cosas que he hecho…
No existen fórmulas mágicas para superar un golpe así, por lo visto… Todo el mundo me dice que sólo se limita a dejar pasar el tiempo… Pero me parece tan triste estar asistiendo a la muerte de algo que fue tan bonito… Los días pasan lentamente y todo sigue ahí, forzado a apagarse de forma premeditada, sin tener noticias de quien antes era la parte más importante de tu vida y matando los sentimientos a conciencia, cuando en absoluto era el camino que había imaginado para esa historia… A veces, ser un aprendiz de escritor no te salva de que el relato se rebele en tus manos… Que te explote todo en la cara y que duela como mil cristales incrustados en la piel… El otro día volví al dentista y recordé cómo la última vez celebramos nuestra limpieza dental merendando croissant de chocolate justo al salir… Eran esas cosas tan geniales y absurdas las que me gustaban… Las pequeñas cosas… Las que no puedes encajar con las situación actual… Pero como decía, no hay remedio para estos avatares del destino…
¿Cuál es la magnitud del desastre? En estos momentos diría que el terremoto lo ha arrasado todo… Que luego ha llegado una tormenta que ha acabado por fulminar lo que hubiera quedado en pie, y que poco más queda de mi anterior vida… Sólo yo tocando fondo…
Las buenas noticias son que cuando has caído en lo más profundo no puedes seguir cayendo… Ya no te queda planeta por perforar… Ayer me decía mi tío, que ha pasado por unas circunstancias muy traumáticas en un momento de su vida, que un médico le dijo una vez algo que siempre recordó con posterioridad: «la vida es como es, no como tú quieres que sea, y si no lo aceptas, nunca conseguirás salir del pozo»… Así que una vez caído en el agujero más profundo del mundo, no puedes caer más abajo, sólo queda subir… Lo puedes hacer solo o pidiendo una mano que te ayude a salir, pero no hay otra…
Yo he pedido auxilio a una palmera… Cuando acudí a su oasis por primera vez no estuve seguro de haber acertado… El tronco era muy seco y recio, parecía que no soportaría mi peso y que su corteza era tan impenetrable que todo lo que le contaba era incapaz de calar más allá de lo externo… Me fui un poco desanimado y con la sensación de que no iba a funcionar… Pero esta semana la cosa cambió… Creo que realmente ha empezado a conocerme y ha entendido mi dolor y cómo he sentido la caída que he que sufrido… De alguna manera, me dio a entender que envidiaba mi forma de ser, cosa que me sorprendió… Dijo que el hecho de ser tan sensible, si sabía controlarlo en el justo nivel, me haría que disfrutar de las cosas buenas fuera una experiencia mucho mejor a como pueden hacerlo el resto de los mortales… Y es cierto que eso me pasa… Cuando quiero a alguien, lo hago al 100%, no hay medias tintas, y con cualquier tontería soy el rey del mundo: celebrar un aniversario de novios en un sitio de comida rápida me parece un plan genial, como quedarse en casa y ver una película en el sofá con una manta como ésta… Nunca he pedido mucho… La felicidad es compartir ese tipo de tonterías…
También me dijo que hay mucho trabajo que hacer por delante (haciendo hincapié en el «mucho» de una forma que me asustó) porque tengo desperfectos muy grandes, pero que a nivel emocional tengo una base muy buena para renovarme y ser aún mejor de lo que soy ahora… Os aseguro que me cuesta creer que pueda ser mejor, pero si ella lo dice, le haré caso… Al fin y al cabo, es la palmera que me va a sacar del agujero… Debo confiar en que podrá conmigo… Aunque ella misma me confesó que realmente el que sale del agujero es el que está dentro… Solo… Por mucha ayuda que reciba desde fuera…
De momento la oscuridad a mi alrededor es muy grande… Por eso a veces enciendo una vela… Lo hacía cuando quería desear a alguien que le salieran bien los exámenes, o para recordar a las personas que ya no están… Ahora las enciendo igualmente por ellos, pero también por mí… Para iluminar el camino de vuelta a lo que era… Y para que se cumpla eso de que para ver las estrellas, es necesario pasar por cierta oscuridad… Todos me dicen que después de esto, todo irá a mejor… Que es una época de cambios que tengo que resistir y que luego me reiré de todo lo pasado… Otra frase de la conversación de ayer que le contaron a mi tío fue que «el sufrimiento pasa, pero el haber sufrido nunca se olvida»… Y otra vez creo que tiene razón… Después de esto, es difícil volver a ser el mismo… Son golpes duros, pero cuando los supere seré más fuerte, habré aprendido y seré capaz de volver a ser el de siempre pero con ese bagaje en las espaldas que será imposible olvidar… Volveré a mis sueños por cumplir, a disfrutar de las tonterías y a sonreír. Pero hay que tener paciencia y aguantar el chaparrón. Y yo tengo mucha paciencia…
Queda poco para empezar a preparar los cimientos… No va a ser fácil sentar una buena base sobre la que reconstruir después del terremoto y las réplicas que han llegado… Pero soy un Escorpio… Uno de esos que cuando se proponen algo, lo consiguen… Y si me propongo salir de esta oscuridad, lo conseguiré… Si me propongo escribir la novela, lo conseguiré… Si me propongo labrarme un futuro, lo conseguiré… Sólo me falta proponérmelo… Recuperar las fuerzas para creérmelo… Y eso también lo conseguiré… Con un poco de luz…
[La vela permanece encendida sobre las tablas… La noche engulle al actor principal…]
Filed under me, new truths | Comment (0)Loki Cat
-No sé si vosotros creeréis en el destino… Yo cada vez lo hago con más convicción… Siempre me acuerdo de una frase que decía mi madre y que en momentos así me llega a producir incluso risa, por lo irónica que es la vida: «el que nace pescado, muere frito o muere asado»… Sinceramente, la sabiduría popular a veces tiene una certeza aplastante que uno no puede rebatir…
El día no prometía mucho… Curiosamente, esta tarde he recordado que hoy se cumplían seis años de la muerte precipitada de mi tío, de un infarto mientras dormía, sin avisar y a los 52 años, justo el día de su cumpleaños… Una nueva puñalada de las muchas que han sembrado mis últimos años… Pero nada parecía presagiar lo que iba a pasar hoy, aunque fuera algo que tarde o temprano esperaba… Por eso no me ha sorprendido demasiado… Me lo he tomado como esa noticia que algún día tenía que llegar… Y aunque no ha sido en su versión más cruda, ha vuelto a ser otro toque de atención de sea-lo-que-sea que gobierne el mundo…
A veces parece como si alguien desde allí arriba te enviara señales para que sepas hacia dónde tienes que dirigir tus pasos… Al menos yo tengo esa sensación… Llamadles como queráis: ángeles, espíritus, fuerzas… A saber… Nadie ha estado allí y ha vuelto para contar lo que son… Pero en mi caso, se están esforzando de lo lindo para que me dé cuenta de hacia dónde tengo que ir… Lo de hoy ha sido otra llamada de atención para que recordara cual es mi destino… Y desde luego, me he dado por aludido… Con lo de estos últimos meses mi propósito del verano pasado de convertirme en un nómada se había esfumado un poco, había perdido fuerza ante otras cosas que estaba también moviendo, algo en lo que se ha convertido mi vida desde entonces: cambio y movimiento… Y lo de hoy no ha hecho más que desempolvar aquellas palabras y ponerme de nuevo en ese camino y en todas aquellas intenciones que me propuse a seguir…
Lo de convertirme en un nómada y poder vivir con todo lo imprescindible en una mochila ya no va a tener como finalidad estar con ella, estuviera donde estuviera… Sólo servirá para depender de mí mismo, como se hacía antiguamente en el campo… Ofrece tus brazos y recibe un plato de comida… Yo ofreceré lo que salga de mi cabeza… Y con un poco de suerte conseguiré algo a cambio para mí y para quien quiera acompañarme en el viaje… Siempre me he conformado con poco… En ese sentido, no habrá problema…
Pero tampoco quiero olvidar mis sueños, porque no somos nada sin ellos… En este tiempo que llevo perdido me he dado cuenta de que, aunque uno siempre se preocupe por los demás, debe guardarse una porción de sus energías para cumplir con sus sueños… Que no puedes invertir el 100% en el prójimo, porque si el jarrón se rompe, de esos añicos no podrás recuperar nada que te sirva… Y la caída es aún mayor si has visto cómo tus sueños han quedado olvidados criando polvo en un rincón…
No hace mucho una persona a la que hacía años que no veía me dijo que yo tenía un don y que era algo que no podía abandonar. Que era como un compromiso que tenía con el Universo y que debía dar gracias precisamente haciendo uso de él… Y eso me propongo hacer este año… Va a ser difícil con todo lo que me viene encima… Pero voy a intentarlo… Tengo más ganas que nunca de conseguirlo…
Lo de hoy ha sido sólo una nueva herida, pero no me hundirá… Tengo que salir… Tengo que volver a brillar…
Cactus
-Hoy he ido a hablar con un cactus… Me ha preguntado qué me pasaba, y yo le he explicado que tenía una nueva herida muy profunda… Entonces me ha examinado detenidamente, con esos ojos que suelen tener los cactus, y ha visto las cicatrices de las pasadas… Y me ha dicho que seguramente ni siquiera estén bien curadas… Que por mi forma de reaccionar ante él, veía que era una persona muy sensible, que asimilaba todo lo externo hacia mí como propio, pero que esa misma hiper-sensibilidad hacía que luego tuviera una apariencia fría hacia los demás, que no supiera expresarme hacia afuera, cuando en realidad es que estaba bloqueado por tantas emociones…
Me ha dicho que viendo el estado de mi piel, podría darme agua de coco para hidratarme un poco, pero que el prefería que empezara a hablar con una palmera y que viéramos poco a poco si mejoraban esas llagas…
En 10 minutos de charla me ha descubierto ya algo que ni yo sabía… Con la de años que llevo conociéndome…
La semana que viene iré a conocer a mi nueva palmera… Ella verá sí puede hacer algo conmigo… Espero que sea la palmera indicada… Tengo un poco de miedo… Pero también tengo esperanza en salir de este desierto…
Filed under me, new truths | Comment (0)«northern star am i frightened where can i go to rest…»
-Hoy he vuelto a enfrascarme en borrar toda una vida de un piso en el que no vive nadie ya… Y es duro…
La verdad es que cuando pienso en todo lo malo que me ha sucedido en los últimos años, me doy cuenta de que, aunque me cueste asimilarlo a mí mismo, y más en estos momentos en que me siento de lo más frágil, he sido una persona muy fuerte… Con todo lo que estoy leyendo sobre los Escorpio, una de las cosas que se repite es su fortaleza… Hasta he pensado en tatuarme esa palabra…
He tenido que superar la muerte de mis tíos más allegados y mi madre, acometer desencuentros en la familia, dar consuelo a mi abuela -que perdió a sus tres hijos siendo aún demasiado jóvenes-, superar luego su muerte, resistir los envites de la crisis y del trabajo, acabar una carrera a distancia intentando compaginarla con el resto de mi vida -siempre recordaré en la ceremonia de graduación que en los discursos se hacía referencia a lo duro que es estudiar a distancia, que exige mucha más disciplina y autocontrol que en otras circunstancias-, y ahora intentar llevar lo mejor posible el adiós a la persona que quería, en contra de mi voluntad… No soy ningún héroe… Muchas otras personas habrán pasado por lo mismo o cosas peores… Pero es cierto que yo he aguantado; mejor o peor, pero he estado ahí… Ayudando a todo el mundo, poniendo lo mejor que he podido de mí sin pedir nada a cambio, respetando las decisiones tomadas por los demás… Aun así, la vida es injusta a veces. Te trata a bocados y no te da un momento de calma. Y en mi caso, aunque he tenido momentos de una enorme felicidad con ella, parece que esta espiral no va a tener nunca descanso. Son años de constantes tormentas… Y la que estoy viviendo estos meses es de las grandes…
El piso del que os hablaba es precisamente el de mi abuela, que llevaba dos años y medio sin tocarse, y no está siendo fácil deshacerse de todas sus cosas, vaciar armarios y demás tareas a las que he tenido que enfrentarme. No es fácil porque soy una persona que se apega mucho a las personas que quiere y a los objetos que han sido suyos… Pero a pesar de no ser fácil, lo está siendo más de lo que hubiera imaginado. Quizás en otro momento no hubiera podido. Ahora, aunque mi dolor actual es comparable a los días en que faltó mi abuela o mi madre, creo que estoy preparado para hacerlo. Y estoy orgulloso de estar consiguiéndolo con mucho esfuerzo y sacrificio. Me he enfrentado a esa labor y la estoy cumpliendo. Supongo que he crecido por dentro. Cerrando los ojos en muchos casos. Llorando un rato en otros. Pero con fe en que todo cambie en un futuro, entre otras cosas porque estoy poniendo los medios para que así sea… Y ese es otro motivo por el que debería estar contento…
Hoy han tocado los cuartos de baño. He recogido todas sus cremas y colonias. He querido olerlas, y al hacerlo he vuelto a recuperarla por unos momentos. Ha sido una sensación mágica. Parece mentira que el olfato tenga tanto poder y sea uno de los sentidos más infravalorados. Al llegar la tarde, he estado tentado de oler aquella colonia de vainilla que se ponía la persona que yo quería y que tanto me gustaba… Pero por suerte, me he quitado la idea de la cabeza… Si no, la caída de esta noche hubiera sido más fuerte…
Cada vez que abro un cajón del piso y encuentro algo, me pregunto si realmente era importante para mi abuela. Consulto a no sé qué Entidad para saber si debo conservarlo o no. Porque, aunque sé que ella, esté donde esté, confía en que intento obrar de la mejor forma, me dolería no respetar lo que significaba algo para mi abuela. Me moriría de remordimientos. Por suerte, la memoria me está ayudando a discernirlo. También esa Entidad, porque en momentos de desesperación me acuerdo de mi abuela y mi madre, y recupero mis raíces y mis fuerzas. Y entonces consigo separar lo que vale y lo que no, lo bueno y lo malo, y dejar las cosas en su sitio. Tanto en las materiales que están en ese piso como en las que han sucedido recientemente…
Creí que no tenía mucha memoria, pero en este tiempo en el desierto y forzado a ser ciego me estoy dando cuenta de que realmente me acuerdo de muchas cosas… Quizás demasiadas… Casi siempre buenas, pero también de algunas malas… Y aunque yo siempre he intentado no regocijarme en lo que pasó y mirar adelante, en estos momentos me duele y me cuesta… Me sigue dando pena… Habíamos sido muy felices…
Siempre he creído que demostrarle a una persona que la quieres, además de respetando sus decisiones, es dejándola ir si es lo que quiere… Y yo la quiero horrores… Por eso sufro lo que sufro sin ella… Así que, aunque me duela, sólo puedo hacer de tripas corazón e intentar curarme las heridas…
Sé que tengo que mirar adelante… Todo el mundo me lo está repitiendo estos días… Y que precisamente bucear en recuerdos no es lo que me conviene ahora… Tengo que mirar el presente… Pasar un día y luego otro… Hacer las cosas que me gustan, construir, crear, pensar en positivo, transformarme… Y a pesar de la fortaleza que se supone que tengo, en noches como ésta, me desmorono… Pero mañana volveré a levantarme, y volveré a seguir caminando… Lo prometo… Sólo esta noche, permitidme jugar con esta tristeza un ratito… Descansaré y me levantaré…
He decidido que el martes llamaré para pedir ayuda… También para ir al dentista…
By Starlight
-Empezar un año nuevo es como empezar con una página en blanco. Por muchas historias que hayas contado anteriormente, en este nuevo folio puedes hacer cualquier cosa: convertirte en héroe o en villano, dedicarte a la recolección de pepinillos o montar una sucursal de objetos perdidos en medio del desierto… Todo es posible. TODO.
Estos días en que no estoy tan ilusionado como solía estarlo años atrás, tengo que aprender a creerme que ese TODO también va por mí. Que por muy malo que haya sido el año pasado, tengo que confiar en lo que me pueda ofrecer el nuevo año. No desechar de buenas a primeras la página en blanco que se me pone delante y empezar a escribir en ella con la misma ilusión con que lo hacía años atrás. Porque esa fuerza que imprima será la que me va a acompañar en el futuro. Y porque ese futuro, sólo lo escribo yo.
Anoche no hice ningún ritual especial porque con el del año pasado me salió el tiro por la culata. Si tiene que pasar algo, que sea por las acciones que yo haga durante el año y por la fe que invierta en ellas… Lo que sí he hecho ha sido una lista de propósitos, pero aún tengo que pulirla, porque no quiero que sea como una carta a los Reyes Magos, y que por fantasiosa acabe olvidada en algún cajón. Algunos son propósitos a nivel personal y otros son a nivel vital. También quiero preparar una lista de retos que quiero conseguir y que me mantendrán ocupado para no darle vueltas a la cabeza… Algo se dejará caer por aquí, supongo. Necesito unos días para centrarme en ella.
Esta mañana he querido empezar el año poniendo algunos de esos discos que me han acompañado en mi vida y que forman ya parte de mí. Las canciones son armas de doble filo de lo más peligrosas. A veces te pueden encumbrar y darte fuerzas para seguir adelante, y en otras te pueden destruir y devolverte a los recuerdos más dolorosos… Y eso es lo que me ha pasado… Escuchar ciertas canciones ahora duele mucho… Porque no tengo las heridas curadas… Y porque la sigo echando mucho de menos… De compartir cada día de tu vida con esa persona y hablar y divertirte con ella por teléfono (también pelearte de vez en cuando), he pasado a este tortura autoimpuesta en que no sé nada de ella. Como si fuéramos unos perfectos desconocidos, después de nueve años juntos. Es muy duro. En estos momentos, ni siquiera sé si llegaré algún día a remontar esa pérdida… Por mucho que mis amigos me dicen que el tiempo lo cura todo… Admiro a la gente que es capaz de pasar la página con una facilidad pasmosa… A mí me cuesta lágrimas, insomnio, toses, nervios y demás efectos secundarios de los que os voy a ahorrar los detalles…
Ojalá un día pueda volver a escuchar esas canciones sin sentir ese vacío en mi interior…
Espero que este año que empezamos sea de lo mejor para todos… Poca gente debe leer esto ya, pero aun así mis deseos siguen siendo los mejores para los que han pasado por este teatrillo en algún momento del pasado… Y por una vez, siendo egoísta, espero que a mí me toque también algo de esa buena estrella… El 14 siempre ha sido un buen número para mí…
Feliz Año Nuevo a todos, estéis donde estéis…
Filed under me, me as writer, new truths | Comment (0)I Appear Missing
[El escenario se ha convertido en un auténtico desierto… Las tablas del suelo, que antes eran de madera carcomida, ahora son auténticas dunas de arena que cruzan de lado a lado y se pierden en un horizonte muy lejano… La brisa que sopla está recalentada por unos calefactores en las bambalinas que hacen más creíble la situación, a pesar de estar a las puertas de las Navidades… Algo de la arena resoplada por los ventiladores cubre las butacas más cercanas, pero no hay quejas de los asistentes… Tras una de las dunas aparece a lo lejos el protagonista, que poco a poco se acerca a la parte frontal del escenario…]
-Desde que vivo en un desierto la vida no está siendo fácil. La soledad no es una buena compañera de viaje, y estar alejado de todo te sumerge en una espiral de pensamientos normalmente autodestructivos que intento ignorar en cuanto aparecen. Fustigarme por las cosas que hice o no hice no es lo más constructivo… Y si he elegido no odiar a nadie, he de empezar por no odiarme a mí mismo y ver todas las cosas que sí hice y que tampoco sirvieron… Pero, ¿qué haces cuando te quedas sin un futuro? ¿Sin las ilusiones que se iban formando en tu cabeza y que esperabas algún día ver? ¿Buscar otro futuro? Es una tarea que me parece titánica después de todo el esfuerzo puesto ya… Invertir otra vida en empezar a buscar de nuevo… Sin saber si ese futuro será el definitivo o una falsa alarma… Por eso me doy bocados a mí mismo… Por las noches en vela, los esfuerzos, los sacrificios, la paciencia… Por el tiempo perdido… Lo que nunca vuelve… Todo eso ya no es nada… Se ha esfumado…
Lo peor de estar en un desierto es la sed. Cuando llega ese momento en que querrías echar un trago y ves que no tienes agua, y que aunque la tuvieras, tampoco debes beber. Casi es una condena a muerte autoimpuesta. Además, con cualquier pequeño sorbo, corres el riesgo de caer en algún espejismo que te lleve a la desesperación nuevamente. Y la locura en medio del desierto es el peor de los destinos… La mente es muy traicionera cuando quiere…
Me cuesta mucho avanzar. No es sólo el esfuerzo, sino el dolor que cada acción conlleva. La arena te engulle en cuanto te despistas. Y me falta algo que no puedo tener. Por eso me siento perdido. Estos zarpazos de la vida me han dejado sin brújula y, sinceramente, no sé hacia donde llevo mis pasos. Por muchos proyectos y cosas que estoy moviendo, tengo la impresión de que se tratan más de maniobras de distracción que de otra cosa. Ojalá me equivoque y finalmente sirvan de algo. En estos momentos, como os he dicho, soy el peor de mis saboteadores. Y tengo que aprender a que si construyo es por algo… Que los esfuerzos de ahora son el campo en el que florecerán las rosas de la primavera…
Lo que sí puedo decir es que me siento orgulloso de mí mismo, a pesar de la montaña rusa emocional… Me estoy convirtiendo en mi propio héroe… Estoy atacando cosas muy dolorosas que en otros tiempos hubiera arrinconado para que no me afectaran… Y aún tengo que seguir caminando más… Reuniendo las fuerzas de donde no se tienen… Y atravesar una duna, y otra, y otra… Porque el desierto algún día se acabará…
Sin agua. Sin brújula. Perdido. Pero confío en que las estrellas, que siempre he tenido presentes, me llevaran a buen puerto… Al menos es un consuelo saber que si lloras en el desierto, nadie te ve… Y por muchas dunas que suba y muchos precipicios a los que trepe, tengo que aprender que no siempre se tiene porqué caer… Porque a veces, como decía Morfeo, cuando caes, vuelas…



Visto en The Sandman – Miedo a caer

Visto en Lakshani Suranga ~ When all else has fallen…..